Una práctica conocida como bluetoothing, que consiste en intercambiar sangre entre personas que consumen drogas inyectables, ha generado preocupación sanitaria en Fiyi, país del Pacífico que enfrenta un fuerte aumento de infecciones por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
La conducta, documentada también mediante testimonios en países africanos, consiste en transferir sangre de una persona que previamente consumió drogas por vía intravenosa a otra, con la intención de que esta última experimente parte de sus efectos.
Sin embargo, lejos de representar una forma segura de compartir sustancias, el bluetoothing expone a infecciones graves, entre ellas VIH, hepatitis B y hepatitis C. Las autoridades sanitarias advierten sobre el peligro, aunque todavía no está demostrado que esta práctica sea una de las principales causas de la crisis de VIH en Fiyi.
¿Qué es el bluetoothing y por qué es peligroso?
El término bluetoothing se utiliza para describir una conducta de riesgo entre algunas personas que consumen drogas inyectables y buscan aprovechar los supuestos efectos de una sustancia que otra persona ya utilizó.
Su nombre hace referencia al intercambio de información mediante Bluetooth, aunque en este caso lo que se comparte es sangre.
Los testimonios recogidos sobre esta práctica la relacionan con la dependencia de sustancias y la falta de recursos económicos para adquirirlas.
El problema es que la sangre puede transportar virus y otros agentes infecciosos, por lo que su transferencia entre personas representa un riesgo sanitario importante, especialmente cuando se utilizan equipos de inyección contaminados.
Además, no existe evidencia médica que respalde el intercambio de sangre como una forma segura o eficaz de obtener efectos de las drogas.
¿Qué enfermedades pueden transmitirse al compartir sangre?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre los peligros de compartir agujas y materiales de inyección, principalmente por la posibilidad de transmitir infecciones que circulan a través de la sangre.
Entre las enfermedades que pueden adquirirse se encuentran:
- VIH: virus que afecta el sistema inmunológico y que puede transmitirse mediante la exposición a sangre infectada.
- Hepatitis B: infección viral que puede dañar el hígado y propagarse por contacto con sangre contaminada.
- Hepatitis C: enfermedad que también afecta el hígado y cuya transmisión se relaciona principalmente con la exposición sanguínea.
- Infecciones bacterianas graves: pueden presentarse cuando el material utilizado o la sangre están contaminados.
El riesgo no depende de que una persona presente síntomas visibles, ya que algunas infecciones pueden permanecer sin manifestaciones durante un periodo prolongado.
Por ello, compartir sangre, agujas o jeringas nunca debe considerarse una práctica segura.
¿Qué está pasando con el VIH en Fiyi?
Fiyi enfrenta una crisis sanitaria por el incremento de infecciones por VIH, situación que ha llevado a las autoridades a reforzar sus estrategias de prevención.
De acuerdo con estimaciones difundidas en octubre de 2026, aproximadamente uno de cada 60 adultos en el archipiélago vive con VIH, mientras que cinco años atrás la proporción era de uno de cada 167.
El crecimiento ha generado preocupación por las dificultades de acceso a servicios sanitarios, pruebas de detección y materiales de inyección estériles para personas que consumen drogas.
En este contexto, el bluetoothing ha sido señalado como una conducta que podría contribuir a la transmisión de infecciones.
Sin embargo, todavía no hay pruebas suficientes para determinar qué proporción de los nuevos casos de VIH está relacionada directamente con esta práctica.
¿El bluetoothing está extendido por todo el mundo?
Aunque existen testimonios sobre esta conducta en Fiyi, Lesoto, Sudáfrica y Zimbabue, los organismos sanitarios advierten que no debe describirse como una práctica generalizada.
Una evaluación exploratoria realizada por la OMS en Fiyi entrevistó a 56 personas que consumían drogas inyectables. De ellas, dos reconocieron haber practicado el bluetoothing y cuatro señalaron que lo habían presenciado.
Estos resultados confirman la existencia de testimonios, pero no permiten calcular qué tan frecuente es la práctica en todo el país.
En Tanzania también se ha descrito una conducta similar denominada flashblood, relacionada con el intercambio directo de sangre.
Pese a estos antecedentes, no existe evidencia suficiente para afirmar que el bluetoothing se haya convertido en una tendencia mundial o que sea responsable, por sí solo, del aumento de infecciones por VIH.
¿Qué hacer si hubo contacto con sangre contaminada?
Ante una exposición mediante agujas, jeringas o sangre de otra persona, es importante buscar atención médica de inmediato, incluso cuando se desconozca si la fuente tiene VIH.
Los profesionales de salud pueden evaluar el riesgo y determinar si corresponde iniciar la profilaxis posexposición (PEP), un tratamiento que puede ayudar a prevenir la infección por VIH.
Para que sea eficaz, debe comenzar lo antes posible y no más de 72 horas después de una posible exposición. La evaluación no debe retrasarse esperando la aparición de síntomas.
También pueden ser necesarias pruebas de VIH y hepatitis, así como otras medidas preventivas según las circunstancias.
Las estrategias de salud pública incluyen el acceso a materiales estériles, la detección temprana de infecciones y la atención a personas con dependencia de sustancias, sin estigmatizarlas.
El bluetoothing representa un riesgo real para la salud por la exposición directa a sangre. No obstante, establecer su frecuencia y su participación en la crisis de VIH de Fiyi requiere más investigaciones.
La información disponible permite advertir sobre sus peligros, pero no justificar afirmaciones sobre una epidemia mundial causada por esta práctica.
*ARD