La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por la bacteria Treponema pallidum. Aunque cuenta con un tratamiento efectivo, la falta de diagnóstico oportuno puede provocar daños en órganos como el cerebro, el corazón y el sistema nervioso.
Además, muchas personas no presentan síntomas durante las primeras etapas, por lo que pueden transmitir la infección sin saberlo. Por ello, la prevención, las pruebas de detección y la atención médica temprana son fundamentales.
¿Cuáles son los síntomas de la sífilis?
Los síntomas cambian conforme avanza la enfermedad y pueden desaparecer temporalmente, aunque la infección continúe en el organismo.
Sífilis primaria
La primera señal suele ser una úlcera pequeña, firme e indolora, conocida como chancro. Generalmente aparece en los genitales, el ano, la boca o la garganta entre 10 y 90 días después del contagio.
Sífilis secundaria
Si no recibe tratamiento, pueden presentarse:
- Erupciones en la piel, especialmente en palmas de las manos y plantas de los pies.
- Fiebre.
- Inflamación de ganglios.
- Dolor de garganta.
- Fatiga.
- Caída del cabello en algunas zonas.
- Dolores musculares.

Sífilis latente y terciaria
Posteriormente, la enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años. Sin embargo, en casos avanzados puede provocar:
- Daño cerebral.
- Problemas cardiovasculares.
- Alteraciones neurológicas.
- Pérdida de visión.
- Dificultades para caminar.
¿Cómo se transmite la sífilis?
La bacteria se transmite principalmente mediante:
- Relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin preservativo.
- Contacto directo con una lesión sifilítica.
- De madre a bebé durante el embarazo o parto, causando sífilis congénita.
No se transmite por abrazos, cubiertos, baños públicos o piscinas.
¿Cómo prevenir la sífilis?
La prevención reduce significativamente el riesgo de infección.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Utilizar condón correctamente en todas las relaciones sexuales.
- Realizar pruebas periódicas si se tienen múltiples parejas sexuales.
- Mantener una comunicación abierta con la pareja sobre salud sexual.
- Evitar el contacto con lesiones sospechosas.
- Acudir a controles prenatales durante el embarazo.
Asimismo, las personas con mayor riesgo deben realizarse estudios de detección de forma regular.
¿Cómo se diagnostica y trata?
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre y, en algunos casos, con pruebas específicas de las lesiones.
El tratamiento de elección es la penicilina, un antibiótico altamente efectivo cuando se administra en las primeras etapas de la enfermedad.
Además, es indispensable que las parejas sexuales también sean evaluadas y tratadas para evitar reinfecciones.
Durante el tratamiento, los especialistas recomiendan evitar relaciones sexuales hasta recibir el alta médica.
¿Cuándo acudir al médico?
Es importante solicitar atención médica si:
- Aparece una llaga en genitales o boca.
- Existe una erupción sin causa aparente.
- Se tuvo contacto sexual con una persona diagnosticada.
- Se presentan síntomas después de una relación sexual de riesgo.
Un diagnóstico temprano mejora el pronóstico y reduce la transmisión de la enfermedad.
*ARD









