El músculo glúteo mayor, el más grande del cuerpo humano, podría convertirse en una herramienta clave para detectar alteraciones metabólicas en etapas tempranas. Un estudio que será presentado en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA) reveló que la forma tridimensional del glúteo muestra diferencias entre hombres y mujeres y podría asociarse con enfermedades como la diabetes tipo 2.
Los investigadores concluyeron que ciertos cambios anatómicos, incluidos adelgazamientos, abultamientos o deformaciones, funcionan como marcadores estructurales tempranos del deterioro metabólico.
El glúteo mayor como indicador de salud metabólica
La autora principal, Marjola Thanaj, investigadora de la Universidad de Westminster, explicó que los patrones detectados no corresponden solo a la cantidad de grasa corporal, sino a transformaciones internas del músculo. Estos cambios pueden deberse al estilo de vida, el envejecimiento, la osteoporosis o la diabetes.
Thanaj destacó que estas modificaciones permiten identificar disfunciones musculares tempranas, incluso antes de que aparezcan síntomas clínicos evidentes. Subrayó que se requieren más estudios para confirmar su valor predictivo, pero los resultados abren la puerta a un método novedoso de evaluación metabólica.
El equipo utilizó una técnica de mapeo basada en múltiples imágenes de resonancia magnética, lo que permitió crear modelos tridimensionales con gran precisión.
Patrones específicos en hombres y mujeres
Los investigadores examinaron 61,290 resonancias magnéticas del Biobanco del Reino Unido, una de las bases de datos más completas en materia clínica y de estilo de vida. A partir de este análisis, identificaron 86 variables relacionadas con cambios en la estructura muscular.
Entre los hallazgos más relevantes, destacan:
En hombres con diabetes tipo 2 hubo una reducción general del músculo, acompañada de deformaciones hacia adentro.
En mujeres, por el contrario, se observó un aumento de volumen, asociado con infiltración grasa, así como abultamientos en regiones específicas.
En hombres catalogados como “frágiles”, los cambios se extendieron por todo el músculo.
En mujeres frágiles, las alteraciones se concentraron en zonas particulares.
Estos patrones evidencian que la misma enfermedad afecta de manera distinta según el sexo biológico.
Implicaciones en movilidad y riesgo metabólico
Las personas con diabetes suelen experimentar problemas musculoesqueléticos que complican el ejercicio y aceleran el deterioro metabólico. Thanaj afirmó que estos resultados permiten identificar modificaciones musculares que antes no habían sido documentadas, lo que mejora la comprensión sobre las afectaciones internas del músculo.
La coautora del estudio, E. Louise Thomas, enfatizó el papel del glúteo mayor como un músculo determinante en movilidad, estabilidad y salud metabólica. Subrayó que comprender cómo se remodela a lo largo del tiempo puede ayudar a evaluar la eficacia de tratamientos enfocados en mejorar la composición y funcionalidad muscular.
Hacia una medicina más personalizada
El equipo concluyó que el análisis tridimensional del glúteo mayor podría convertirse en una herramienta útil para:
Detectar deterioro funcional temprano.
Evaluar alteraciones metabólicas iniciales.
Realizar seguimientos más precisos de tratamientos.
Implementar estrategias personalizadas según el sexo.
Esta nueva metodología estadística de modelado muscular representa un avance significativo, ya que ofrece una mirada profunda sobre la salud del músculo y su vínculo con enfermedades metabólicas.
Con información de Newsweek
*ARD














