El caso de la enfermera acusada de atropellar y arrastrar a un motociclista sin detenerse a auxiliarlo desató una fuerte indignación social y abrió un debate que va más allá del hecho legal: ¿qué ocurre en la mente de una persona tras un accidente de esa magnitud?
Sin prejuzgar ni emitir diagnósticos, especialistas en psicología y salud mental explican que, en algunos eventos traumáticos, pueden activarse respuestas extremas de pánico, shock o bloqueo cognitivo, fenómenos ampliamente documentados en la literatura clínica.
Shock psicológico: actuar sin procesar la realidad
De acuerdo con estudios académicos de la Facultad de Psicología de la UNAM, ante eventos súbitos y altamente estresantes —como un atropellamiento— el cerebro puede entrar en un estado de shock agudo, en el que la persona no procesa racionalmente lo ocurrido y actúa de manera automática.
Este tipo de respuesta puede incluir:
Desconexión momentánea de la realidad
Confusión extrema
Incapacidad para dimensionar el daño causado
Conductas mecánicas, como continuar conduciendo
Los especialistas aclaran que el shock no implica pérdida de conciencia, sino una alteración severa en la toma de decisiones durante los primeros minutos posteriores al evento traumático.
Respuesta de huida: cuando el cerebro entra en modo supervivencia
Otra hipótesis analizada por expertos es la activación de la llamada respuesta de huida, un mecanismo neurológico primitivo que se dispara cuando el cerebro percibe una amenaza extrema.
Especialistas del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” han explicado que, bajo estrés intenso, el cerebro prioriza escapar del peligro inmediato, incluso sin evaluar consecuencias legales o morales.
En estos casos, la conducta suele caracterizarse por:
Pánico intenso
Visión de túnel
Taquicardia
Conductas impulsivas y desorganizadas
La acción de huir no necesariamente responde a una planeación consciente, sino a una reacción instintiva de supervivencia.
Crisis de ansiedad: una reacción posible, no un diagnóstico
Psicólogos señalan que, en situaciones límite, algunas personas pueden experimentar crisis de ansiedad o ataques de pánico, episodios que distorsionan la percepción del entorno y generan respuestas erráticas.
No obstante, los especialistas subrayan que analizar estas reacciones no implica afirmar que la conductora haya padecido alguna de ellas. Se trata de escenarios clínicos generales que ayudan a comprender por qué, en ciertos accidentes, los responsables no reaccionan de la forma socialmente esperada.
Responsabilidad legal: el estado emocional no exime de la ley
Los expertos coinciden en un punto central: comprender posibles reacciones psicológicas no exime de responsabilidad penal.
En México, la omisión de auxilio y los delitos cometidos en hechos de tránsito están claramente tipificados en la legislación, independientemente del estado emocional del responsable al momento del incidente, como lo establece el Código Penal y los lineamientos de autoridades como la Fiscalía General de la República.
*OCR














