Después de ocho años de incrementos extraordinarios al salario mínimo en México, el sector empresarial propone una pausa a esta política en 2027 y limitar las nuevas alzas a la inflación, ante la preocupación por los costos laborales, cierre de empresas y la desaceleración del empleo formal.
Los patrones, a través de organizaciones como el Consejo Coordinador Empresarial, proponen poner una pausa a los aumentos extraordinarios al salario mínimo.
Los incrementos de dos dígitos acumulados desde 2019, que pasaron el salario general de 88.36 pesos en 2018 a 315.04 pesos en 2026, se suman a otras cargas recientes aprobadas por ley, como el aumento en los días de vacaciones con goce de sueldo y la reducción gradual de la jornada laboral.
Argumentan que el objetivo inicial de lograr que el salario mínimo alcance para adquirir dos canastas básicas ya fue cumplido, por lo que consideran que ya no se debe aplicar el Monto Independiente de Recuperación.
Los negocios con menores márgenes de ganancia y los sectores con alta intensidad de mano de obra sufren una presión financiera severa para mantener sus operaciones. Preocupan el cierre de empresas y la pérdida de empleos formales.
El sector privado busca moderar los salarios mínimos frente a la transición hacia la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales prevista hacia 2030, la cual exigirá mayores ajustes de costos y organización.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, planteó abandonar el Monto Independiente de Recuperación, un mecanismo que durante los últimos años permitió elevar los salarios mínimos por encima de la inflación.
“Ya es nada más un ajuste por inflación”, sostuvo el dirigente empresarial, quien consideró que los incrementos extraordinarios cumplieron su propósito inicial.
La propuesta supondría un cambio respecto a la política salarial impulsada desde 2019, cuando México comenzó a aplicar aumentos de dos dígitos para recuperar el poder adquisitivo perdido durante décadas.
La estrategia permitió que el salario mínimo general pasara de 88.36 pesos diarios en 2018 a 315,04 pesos en 2026, un incremento nominal superior al 250%, aunque la recuperación real es menor al descontar la inflación.
La preocupación patronal se concentra especialmente en negocios con menores márgenes de rentabilidad y sectores intensivos en mano de obra, donde los aumentos salariales se suman a otros costos laborales, como el aumento en los días de vacaciones con goce de sueldo, la reducción gradual de las horas laborales, entre otros cambios legales recientes.
Señaló el deterioro del empleo ante el aumento en los costos de los empleadores y puso como ejemplo a Ciudad Juárez, ciudad fronteriza con Estados Unidos, donde señaló el cierre de 14 maquiladoras y la pérdida de unos 60 mil puestos de trabajo.
La propuesta llega además mientras México prepara la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales hacia 2030, otra transformación que exigirá ajustes de organización y costes a las empresas.
El aumento definitivo del salario mínimo de 2027 deberá negociarse en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, donde participan representantes del Gobierno, trabajadores y empresarios.
La posición del CCE no constituye una decisión oficial ni implica que el Gobierno haya renunciado a continuar elevando los ingresos de los trabajadores, mientras se espera su propuesta de cara al cierre del año para su análisis de forma tripartita entre los representantes de los trabajadores, los empresarios y la administración Sheinbaum.
De las anécdotas que se cuentan
En México, con el salario mínimo general en 2026, fijado en 315.04 pesos diarios, un trabajador puede adquirir cerca de 1.94 canastas básicas al mes o diversos productos alimenticios por día.
Qué alcanza a comprar un día de salario mínimo.
Tortilla, aproximadamente 14.8 kilogramos, frijol, 7.1 kilogramos, huevo, aproximadamente 6.5 kilogramos, aceite mixto, hasta 5 litros, limón sin semilla, alrededor de 5 kilogramos, azúcar morena, hasta 8 kilogramos, papa, más de 10 kilogramos, y proteínas, cerca de 2 kilogramos de pechuga de pollo o 1 kilogramo de bistec de res.
El ingreso actual permite comprar casi el doble de lo que se adquiría a finales de 2018.
Pero el deterioro continúa y amenaza a los trabajadores informales, más del 50 por ciento de la planta productiva.
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*ARD