Sigue la renegociación del tratado comercial de América del Norte y aunque el secretario Marcelo Ebrard envía mensajes de tranquilidad, sus contrapartes estadunidenses piensan lo contrario.
El gobierno de Estados Unidos oficializó hace unos días la aplicación de un arancel de 10 por ciento a importaciones procedentes de México y de otros países que, a juicio de las autoridades de EU, no han aplicado de manera suficiente medidas para prevenir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro.
La medida forma parte de una nueva política comercial impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
Estados Unidos impuso nuevos aranceles de 10% y 12.5% a cerca de 60 socios comerciales (incluyendo a México, la Unión Europea, Canadá y Reino Unido) bajo el argumento de un control laxo contra el trabajo forzoso.
Esta medida busca reemplazar aranceles previos frenados por la Corte Suprema.
Tarifa base: 10% para países que tienen prohibiciones legales, pero fallan en su aplicación efectiva, grupo en el que se ubica México.
Tarifa alta: 12.5% para economías que no han adoptado ninguna prohibición sobre la importación de bienes con trabajo forzado.
Los productos de México y Canadá que cumplen estrictamente con las reglas y el contenido del T-MEC se encuentran protegidos y mantienen el beneficio de arancel cero.
Según El Financiero, los nuevos gravámenes derivan de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mediante la cual Estados Unidos evaluó a alrededor de 60 economías por su desempeño en la prevención del trabajo forzoso.
Los nuevos aranceles entraron en vigor a las 00:01 horas del pasado viernes, tiempo de Nueva York, con el objetivo de evitar un periodo sin gravámenes, luego de que expirara el impuesto global de 10 por ciento impuesto por la Casa Blanca tras la anulación de otras medidas arancelarias por parte de la Suprema Corte de Estados Unidos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que la nueva disposición no modifica las condiciones comerciales para la mayor parte de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.
Aseguró que cerca de 80 por ciento de los productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC permanecerán exentos del nuevo gravamen.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, informó previamente a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la decisión del gobierno de Estados Unidos. Añadió que el arancel de 10 por ciento mantiene el mismo nivel que ya enfrentaban algunos productos mexicanos y no altera la posición comercial vigente para las mercancías protegidas por el acuerdo regional.
La medida contempla diversas excepciones.
Entre los productos excluidos se encuentran combustibles, alimentos y fertilizantes, así como automóviles, metales, medicamentos y otras mercancías que ya se encuentran sujetas a gravámenes específicos por sector.
También permanecerán exentos los bienes que cumplen con las disposiciones establecidas en el T-MEC.
La aplicación de estos aranceles representa uno de los principales esfuerzos del gobierno estadounidense por reforzar su política comercial proteccionista, luego de que parte de sus medidas anteriores fueran invalidadas por resoluciones judiciales.
Funcionarios de la administración sostuvieron que la decisión busca proteger a los trabajadores estadounidenses y fortalecer el cumplimiento de estándares laborales en las cadenas internacionales de suministro.
Especialistas consideran que algunos importadores podrían impugnar la legalidad de los nuevos aranceles ante tribunales estadounidenses. Analistas advirtieron que persiste incertidumbre sobre la política comercial de la administración Trump, debido a que continúan abiertas otras investigaciones bajo la Sección 301 relacionadas con la capacidad manufacturera de diversos socios comerciales, cuyos resultados podrían derivar en nuevas medidas durante lo que resto del año.
De las anécdotas que se cuentan
Los trabajos forzosos en México ocurren principalmente en sectores como campos de cultivo ilegales, el servicio doméstico y la producción informal extrema.
Cultivos ilícitos en la sierra, por ejemplo, hombres reclutados con falsas promesas de empleo son obligados por el narcotráfico a sembrar amapola y marihuana en la Sierra Tarahumara (Chihuahua), vigilados con armas y sin poder salir.
Explotación doméstica y comercial: personas retenidas en contra de su voluntad —a veces en pequeños negocios o casas particulares— que realizan labores bajo amenazas, golpes y sin recibir un salario justo.
Jornadas extremas sin pago en campos agrícolas: jornaleros atrapados por deudas inventadas de comida y transporte en ranchos apartados, donde se les prohíbe dejar el lugar de trabajo.
De que hay casos de trabajo forzoso en México, lo hay y seguro conocemos más de un caso.
Twitter @fercrisanto
Facebook: Fernando Crisanto
*BC
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