El décimo Gran Desfile de Día de Muertos 2026 reunió a más de un millón 600 mil personas a lo largo de un recorrido de cinco kilómetros en la Ciudad de México, llenando las avenidas principales de color, música y tradiciones de la época, según reportaron autoridades del gobierno capitalino.
La multitud ocupó las aceras desde dos horas antes del arranque oficial, aguardando el paso de los contingentes desde la emblemática fuente de la Diana Cazadora, pasando por Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y 5 de Mayo, hasta arribar al Zócalo, donde los recibió una catrina monumental de 33 metros de altura.
El recorrido estuvo integrado por 23 carros alegóricos y 22 comparsas conformadas por grupos de danza folclórica, bandas de marcha, batucadas e instituciones educativas, comenzando tras el conteo regresivo encabezado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Entre las representaciones más aclamadas figuró un tributo musical a Juan Gabriel junto a la Orquesta Nacional del Inframundo, así como alegorías al cineasta Emilio "El Indio" Fernández, representaciones del ecosistema de Xochimilco y homenajes a figuras literarias como Juan Rulfo y Nellie Campobello.
Un contingente dedicado a las Utopías rindió tributo a la memoria del cantautor Gabino Palomares, mientras que carros temáticos recordaron oficios tradicionales, la gastronomía popular de la capital y la infancia mexicana a través de figuras y cráneos monumentales.
La proyección internacional del evento se reflejó en la participación del Centro Cultural China en México con la Trajinera de la Amistad, donde se fusionaron elementos simbólicos del dragón asiático con la serpiente emplumada de la cosmogonía prehispánica.
De manera paralela a los desfiles, el comercio local y los servicios característicos de la festividad se desplegaron en las calles aledañas, ofreciendo caracterizaciones de catrinas, maquillaje tradicional y artículos alusivos a miles de asistentes nacionales y extranjeros.
La jornada concluyó en el primer cuadro de la ciudad con la llegada del último carro alegórico a cargo del Instituto Mexicano del Sonido, consolidando al desfile como una de las manifestaciones culturales más concurridas de la capital del país.


