El gobierno de Texas declaró como propiedad estatal nueve islas del río Bravo, ubicadas en la frontera con México, para facilitar operaciones contra el narcotráfico y el tráfico de personas. Sin embargo, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) respondió que una autoridad estatal no puede modificar unilateralmente los límites entre ambos países.
La decisión fue anunciada el 26 de octubre de 2026 por Dawn Buckingham, comisionada de la Oficina General de Tierras de Texas (GLO). Los terrenos se encuentran en el corredor fronterizo entre Laredo y McAllen y abarcan aproximadamente 66 acres, equivalentes a 26.7 hectáreas.
La funcionaria sostuvo que la propiedad de las islas había permanecido incierta durante años, lo que dificultaba las labores de vigilancia. Con la nueva determinación, Texas pretende facilitar el acceso del Departamento de Seguridad Pública y del Departamento Militar estatal para patrullar e inspeccionar los terrenos.
No obstante, la propia autoridad texana reconoció que no se ha confirmado actividad criminal en estas nueve islas. Buckingham argumentó que la medida busca evitar que sean utilizadas por organizaciones dedicadas al contrabando y otros delitos, como ha ocurrido anteriormente en distintas zonas fronterizas.
México responde a Texas: la frontera no puede modificarse unilateralmente
El 30 de octubre, la Cancillería mexicana respondió al anuncio y recordó que los límites internacionales se establecen mediante tratados entre México y Estados Unidos, no por decisiones de gobiernos estatales.
La SRE explicó que el Tratado de Límites de 1970 establece que, en el río Bravo, la frontera sigue el centro del cauce normal del afluente. Ese límite determina qué territorios se encuentran bajo soberanía de cada país.
Además, precisó que corresponde a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) aplicar el tratado y determinar de qué lado de la frontera se encuentra cada isla.
La declaración de propiedad realizada por Texas no acredita, por sí sola, que México haya perdido territorio ni que la frontera internacional haya cambiado. Tampoco se ha documentado una resolución binacional definitiva sobre la ubicación de las nueve islas respecto del límite internacional.
México anunció que dará seguimiento a las acciones en la zona y reiteró su compromiso con el cumplimiento de los acuerdos fronterizos.
¿Dónde están las nueve islas que reclama Texas?
La identificación de los terrenos se produjo después de que autoridades federales estadounidenses solicitaran revisar 28 islas del río Bravo cuya titularidad se consideraba incierta.
De ese conjunto, la Oficina General de Tierras determinó que nueve correspondían al estado de Texas.
Las islas señaladas en la información cartográfica difundida sobre el caso son Nixon, La Bota, Tex Mex 2, McKendricks, Lost Boot, Clark, Zachary, Miller y Miller 2, situadas en distintos puntos del corredor fronterizo de Laredo y sus alrededores.
Su ubicación aproximada no sustituye la delimitación oficial que corresponde a los mecanismos establecidos entre México y Estados Unidos.

Texas busca reforzar la seguridad en el río Bravo
Buckingham explicó que su administración coordina acciones con autoridades estatales y federales para permitir el patrullaje, la inspección y la limpieza de los terrenos.
Como antecedente, mencionó la isla Fronton, ubicada en el condado de Starr, que Texas declaró propiedad estatal en 2023. Después de aquella decisión, autoridades texanas realizaron trabajos para retirar vegetación mediante la operación denominada Flat Top.
La comisionada presentó ese caso como ejemplo de su estrategia de vigilancia fronteriza, aunque reconoció que no existen actividades delictivas confirmadas en las nueve islas ahora reclamadas.
Por su parte, la Cancillería mexicana también recordó que el Tratado de 1970 contiene restricciones para construir obras que puedan desviar u obstruir el escurrimiento normal del río Bravo, conforme a las determinaciones de la CILA.
Hasta el 31 de octubre de 2026, las posturas oficiales documentadas son la declaración de propiedad estatal por parte de Texas y la respuesta de México, que exige respetar los mecanismos internacionales para determinar los límites fronterizos.
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