Los huracanes Polo y Odalys podrían acercarse lo suficiente durante los próximos días para influir uno sobre otro en el Pacífico, una posibilidad que ya aparece en los pronósticos del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC). Por ahora, sin embargo, el llamado efecto Fujiwhara no está ocurriendo.
La actualización del NHC de este jueves 24 de septiembre señala que Odalys podría tener una interacción directa con Polo a comienzos de la próxima semana, situación que aumentaría la incertidumbre sobre su trayectoria. El organismo advierte que todavía existe una dispersión considerable entre los modelos, por lo que no establece como segura una fusión entre ambos ciclones.
Polo dejó la categoría 5, pero sigue siendo un huracán poderoso
Durante la madrugada, Polo mantenía categoría 5 con vientos de 140 nudos, unos 260 kilómetros por hora, mientras sus bandas externas provocaban lluvias en el suroeste de México.
A las 9:00 horas del centro de México, el NHC redujo su intensidad inicial a 135 nudos, alrededor de 250 kilómetros por hora, después de detectar cambios en la estructura del huracán y el inicio de otro ciclo de reemplazo de la pared del ojo. Con esa velocidad, Polo había bajado del umbral de categoría 5, aunque seguía siendo un ciclón mayor.
El pronóstico mantiene a Polo moviéndose hacia el oeste-noroeste antes de un giro posterior hacia el norte y noreste. Esa trayectoria podría llevarlo hacia las inmediaciones de Baja California Sur durante los últimos días de septiembre.
Odalys también se fortaleció este jueves
Odalys alcanzó vientos sostenidos de 80 nudos, cerca de 150 kilómetros por hora, durante la mañana del jueves y se mantenía como huracán categoría 1 al oeste-suroeste de Baja California. En ese momento no había avisos ni vigilancias costeras asociados directamente con este ciclón.
El pronóstico oficial de Odalys del Centro Nacional de Huracanes prevé que su intensidad pueda fluctuar a corto plazo y después disminuya por el aumento de la cizalladura del viento y el avance sobre aguas progresivamente más frías.
Es precisamente durante ese desplazamiento cuando Polo podría situarse al este de Odalys y comenzar una interacción capaz de modificar la circulación y el recorrido de ambos sistemas.
Qué es el efecto Fujiwhara
El efecto Fujiwhara ocurre cuando dos ciclones tropicales suficientemente cercanos comienzan a girar alrededor de un punto común. El NHC lo define como la tendencia de dos ciclones próximos a rotar ciclónicamente uno alrededor del otro.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos ubica normalmente esta interacción cuando los ciclones se encuentran a una distancia aproximada de 300 a 750 millas náuticas, dependiendo de su tamaño.
La interacción puede tener distintos desenlaces. Los ciclones pueden modificar sus trayectorias, orbitar durante un tiempo y separarse, o uno puede terminar absorbiendo al otro. Fujiwhara no significa necesariamente que dos huracanes se fusionarán para formar uno más poderoso.
Esa diferencia es especialmente importante en el caso de Polo y Odalys: el pronóstico actual habla de una posible interacción, no de una fusión confirmada.
Los modelos acercan a Polo y Odalys hacia finales de septiembre
Este jueves los dos huracanes todavía permanecían muy separados. El escenario cambia en los pronósticos para los siguientes días, cuando sus recorridos proyectados reducen considerablemente esa distancia.
La incertidumbre aumenta precisamente cuando Odalys comienza a acercarse a la circulación asociada con Polo. El NHC señala que esa interacción potencial complica el pronóstico de trayectoria de Odalys para comienzos de la próxima semana.
El especialista del Servicio Meteorológico Nacional mexicano Boris Hernández también habló el 23 de septiembre de una posible interacción a largo plazo entre los ciclones y planteó que Polo, por ser el sistema más intenso, podría terminar dominando el proceso. El propio meteorólogo presentó ese escenario como una proyección de largo plazo, no como un desenlace confirmado.
Que dos ciclones se absorban no garantiza mayor intensidad
El Pacífico oriental tiene antecedentes recientes de interacciones de este tipo. En agosto de 2024, la tormenta tropical Emilia absorbió los remanentes de Fabio.
El NHC documentó entonces que la absorción no fortaleció a Emilia. Mientras incorporaba los restos de Fabio, su convección profunda disminuyó y el sistema comenzó a debilitarse al desplazarse sobre aguas más frías.
Ese antecedente evita trasladar automáticamente a Polo y Odalys la idea de que una eventual interacción produciría un ciclón mayor. Su comportamiento dependerá de la intensidad de cada sistema, la distancia entre ambos, las condiciones atmosféricas y la temperatura del océano.
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