Un cargamento de 210 armas de fuego procedente de Texas, Estados Unidos, fue descubierto oculto en compartimentos acondicionados dentro de dos semirremolques que circulaban por Nuevo León. El operativo terminó con tres personas detenidas.
La intervención ocurrió sobre la carretera Nuevo Laredo–Monterrey, a la altura de Sabinas Hidalgo, uno de los corredores que comunica la frontera con la zona metropolitana regiomontana. Las autoridades aseguraron 195 armas largas, 15 armas cortas y 93 cargadores, además de los vehículos utilizados para trasladarlos.
El hallazgo derivó de labores de inteligencia encaminadas a detectar las rutas utilizadas para introducir armamento ilegalmente a México. Por ahora, la investigación no ha revelado quién recibiría las armas ni cuál era su destino final dentro del país.
Detectaron modificaciones en los semirremolques
Los agentes localizaron dos vehículos, cada uno acoplado a un semirremolque, en los que viajaban las tres personas.
Las unidades provenían de Texas y fueron sometidas a una inspección de seguridad. Durante la revisión, los agentes observaron modificaciones e irregularidades en las plataformas de los semirremolques, por lo que realizaron una búsqueda más minuciosa.
Fue entonces cuando encontraron compartimentos acondicionados para ocultar el armamento.
Dentro estaban distribuidas las 210 armas: 195 largas y 15 cortas, junto con 93 cargadores. También fueron asegurados los dos vehículos y los dos semirremolques utilizados para el traslado.
La forma en que estaba acondicionado el transporte convirtió al operativo en algo más que una inspección carretera: las modificaciones estaban diseñadas para mantener fuera de la vista un arsenal completo mientras avanzaba hacia territorio mexicano.
Tres personas quedaron detenidas
En el despliegue participaron elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Guardia Nacional.
Las tres personas que viajaban en las unidades fueron detenidas y quedaron, junto con las armas y los vehículos, a disposición del Ministerio Público Federal, que continuará con la integración de la carpeta de investigación.
Hasta el momento no se han difundido públicamente sus identidades ni nacionalidades. Tampoco se ha informado quién habría organizado el traslado o quién debía recibir las armas.
El origen de las unidades y del cargamento ha sido ubicado en Texas, pero la información disponible no permite asegurar dónde fueron adquiridas individualmente las 210 armas, quién las compró o mediante qué punto fronterizo ingresaron a México.
Harfuch apunta al tráfico de armas desde Estados Unidos
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, presentó el aseguramiento como resultado de las acciones para identificar y desarticular las rutas empleadas en el tráfico ilegal de armas.
El funcionario sostuvo que el combate bilateral al crimen debe considerar tanto el tráfico de drogas hacia Estados Unidos como el flujo de armas desde ese país hacia México.
Ese problema ya había sido dimensionado por el propio Gobierno federal.
El 11 de agosto, García Harfuch señaló que más del 80 por ciento de las más de 30 mil armas aseguradas en México provenían de Estados Unidos. También indicó que aproximadamente 20 por ciento del total había sido decomisado en Sinaloa.
La cifra ofrece contexto al arsenal interceptado en Nuevo León: no aparece como un episodio aislado, sino dentro de investigaciones que buscan identificar cómo ingresa armamento estadounidense hacia territorio mexicano.
Aún no se sabe qué grupo recibiría las 210 armas
Aunque las autoridades vinculan el combate a estas rutas con la reducción de la capacidad de fuego de las organizaciones criminales, no se ha identificado públicamente a un cártel como propietario o destinatario específico de este cargamento.
Tampoco existe información oficial que permita afirmar que Monterrey fuera el destino final sólo porque los vehículos circulaban por la carretera Nuevo Laredo–Monterrey.
La FGR deberá determinar ahora la procedencia específica de las armas, su trazabilidad, quién organizó el traslado y hacia dónde se dirigían.
El aseguramiento ocurre en medio de la presión de México para que Estados Unidos refuerce las acciones contra el tráfico de armamento hacia el sur de la frontera.
Harfuch ha insistido en ese concepto de responsabilidad compartida: mientras México enfrenta la producción y traslado de drogas destinadas al mercado estadounidense, las autoridades de aquel país deben impedir que armas adquiridas o provenientes de su territorio terminen fortaleciendo a grupos criminales mexicanos.
En Sabinas Hidalgo, esa ruta dejó esta vez un saldo concreto: tres detenidos, 210 armas fuera de circulación y dos semirremolques modificados cuyo cargamento nunca llegó al destinatario que ahora busca identificar la FGR.
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