Un aspirante permanecía sentado frente a la computadora, con la cámara encendida y aparentemente concentrado en responder su examen de ingreso a la UNAM. Fuera del encuadre, profesores presuntamente contestaban la evaluación desde otro equipo.
Así habría funcionado uno de los mecanismos utilizados para hacer trampa durante las pruebas virtuales, de acuerdo con el testimonio de un extrabajador de la academia Más Preparación, quien aseguró que la ayuda podía costar hasta 10 mil pesos cuando se trataba del examen completo.
El relato aparece mientras avanza una investigación penal que ya dejó a Edgar “N” y David “N” detenidos y bajo prisión preventiva justificada. Ambos son investigados por su probable participación en un esquema para cobrar a aspirantes y responder por ellos las evaluaciones en línea de ingreso a licenciatura.
Profesores fuera de cámara mientras el aspirante simulaba responder
El extrabajador, quien dijo haber laborado durante cinco años como administrativo, describió que los estudiantes llegaban a las instalaciones cuando correspondía presentar su examen virtual.
La mecánica presuntamente permitía mantener al aspirante visible frente a la cámara, mientras los profesores permanecían en un punto donde el sistema de vigilancia no pudiera captarlos y utilizaban otra computadora para resolver las preguntas.
El exempleado sostuvo que los propios profesores elegían a algunos estudiantes con quienes habían establecido mayor cercanía durante los cursos de preparación y les ofrecían apoyo para la evaluación.
También aseguró que había jóvenes que preguntaban directamente cuánto tendrían que pagar por recibir ayuda. De acuerdo con su versión, una parte especializada del examen podía costar alrededor de 5 mil pesos y la prueba completa hasta 10 mil pesos.
Las cantidades y la afirmación de que la práctica habría beneficiado cada año a decenas de aspirantes forman parte del testimonio del extrabajador y hasta ahora no constituyen una conclusión judicial sobre el alcance del caso.
Nueve exámenes dejaron coincidencias en sus conexiones
La investigación contra Edgar “N” y David “N” comenzó a tomar forma a partir de información proporcionada por la propia Universidad.
Las autoridades identificaron nueve aspirantes cuyos exámenes presentaban coincidencias en los datos de conexión y otras irregularidades. El análisis de esos registros, archivos digitales y entrevistas permitió relacionar las evaluaciones con algunas instalaciones de Más Preparación y con la posible participación de los ahora imputados.
La Fiscalía capitalina sostiene que durante mayo y junio de 2026 los dos investigados habrían utilizado instalaciones y equipos de cómputo de la academia para responder las pruebas en lugar de los aspirantes, simulando que eran ellos quienes realizaban personalmente la evaluación.
Las indagatorias también apuntan a la posible colaboración de algunos instructores, por lo que el caso permanece abierto para determinar si existen más personas involucradas.
Cuatro cateos y dispositivos bajo análisis
Con los datos obtenidos, el Ministerio Público consiguió órdenes de aprehensión contra Edgar “N” y David “N”, además de autorizaciones para efectuar cuatro cateos.
Ambos fueron detenidos el 25 de agosto y durante las diligencias fueron asegurados dispositivos de almacenamiento cuyo contenido será sometido a análisis pericial para establecer si contienen información vinculada con el presunto esquema.
Un juez posteriormente les impuso prisión preventiva justificada. La defensa solicitó la ampliación del término constitucional y la audiencia para determinar si serán vinculados a proceso por fraude está prevista para este viernes 28 de agosto a las 15:00 horas.
Hasta que exista una resolución judicial, ambos deben ser considerados imputados y no responsables definitivos de los hechos.
UNAM denunció servicios fraudulentos desde julio
El problema comenzó a hacerse público semanas antes de las detenciones.
La UNAM informó el 6 de julio que durante su Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura había detectado conductas contrarias a la convocatoria, entre ellas posibles prácticas ilegales de personas y empresas que ofrecían servicios fraudulentos para presentar la evaluación.
La Universidad presentó una denuncia penal el 3 de julio para que las autoridades investigaran las conductas detectadas. En aquella aplicación participaron 158 mil 712 aspirantes.
Posteriormente, la institución informó que el proceso de ingreso de aproximadamente 2 por ciento de quienes presentaron el examen fue cancelado por conductas contrarias a la convocatoria y la legislación universitaria.
La UNAM obligó a verificar resultados con otro examen
La dimensión de las irregularidades llevó a una comisión técnica a recomendar la aplicación de un Examen de Control Presencial para verificar los resultados obtenidos durante la evaluación original.
La medida incluyó tanto a quienes ya habían recibido un aviso de selección como a aspirantes que alcanzaron determinados puntajes de referencia y pudieron resultar afectados por las anomalías detectadas. Los lugares serían asignados con base en los resultados de la nueva prueba.
En total fueron considerados 58 mil 783 aspirantes para el examen de control, distribuido entre sedes de Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana.
Al corte de las 17:30 horas del 19 de agosto, 36 mil 885 jóvenes habían presentado la evaluación. El rector Leonardo Lomelí informó que los resultados se publicarían durante el último fin de semana de agosto para que las personas seleccionadas pudieran comenzar actividades universitarias el 31 de agosto.
El fraude expuso el punto débil del examen virtual
El caso dejó de ser únicamente una discusión sobre estudiantes intentando copiar. La investigación apunta ahora hacia un posible mecanismo organizado en el que terceras personas habrían cobrado para intervenir directamente en las evaluaciones.
La diferencia es relevante: los nueve exámenes localizados constituyen hasta ahora una línea concreta dentro de la investigación penal, mientras que la afirmación de que existieron decenas de casos y cobros de hasta 10 mil pesos procede del testimonio de un extrabajador y todavía deberá ser corroborada por las autoridades.
Los cateos y el análisis de los dispositivos asegurados podrían ayudar a establecer qué tan amplio fue el esquema, cuántas personas participaron y si fue utilizado en otros procesos de admisión.
Mientras eso ocurre, la crisis ya obligó a la UNAM a verificar miles de resultados mediante una segunda evaluación y abrió una revisión sobre la forma en que deberán aplicarse futuros procesos de ingreso.
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