Una supuesta multa de tránsito, un paquete que no pudo entregarse, una cuenta presuntamente bloqueada por el SAT o un cargo bancario desconocido pueden ser el primer paso de un fraude. Los delincuentes están modificando la forma de acercarse a sus víctimas y ahora utilizan con mayor frecuencia SMS, WhatsApp y enlaces falsos para conseguir datos personales y financieros.
La alerta coincide con un aumento de las reclamaciones por posible fraude. Entre enero y mayo de 2026, la Condusef registró 35 mil 762 casos, de los cuales 34 mil 325 correspondieron a banca múltiple. En este último sector las reclamaciones crecieron 18 por ciento respecto del mismo periodo de 2025.
El cambio también alcanza al perfil de quienes denuncian estos hechos. Las mayores alzas ya no se observan únicamente entre adultos mayores: crecieron alrededor de 25 por ciento entre personas de 50 a 59 años, 22 por ciento entre quienes tienen de 40 a 49 y cerca de 20 por ciento entre jóvenes de 18 a 29 años.
De llamadas desconocidas a mensajes por WhatsApp y SMS
Durante años, una de las estrategias habituales consistía en realizar llamadas al azar y presentarse como personal de un banco. La resistencia de los usuarios a contestar números desconocidos ha obligado a los estafadores a modificar el primer contacto.
Ahora el mensaje llega directamente al celular y busca provocar una reacción inmediata.
“Su paquete no pudo entregarse”, “tiene una multa pendiente”, “detectamos una compra no reconocida” o “su cuenta será bloqueada” son algunos de los ganchos utilizados para generar miedo, preocupación o urgencia.
En otros casos aparecen supuestos avisos relacionados con el SAT, la UIF, pasaportes, tiendas en línea o servicios financieros.
El objetivo es que la persona actúe antes de verificar si el mensaje es auténtico.
Así comienza el fraude después de abrir el mensaje
El engaño suele avanzar por dos caminos.
En uno, el SMS o mensaje de WhatsApp incluye un número telefónico. La víctima llama y del otro lado aparece un supuesto ejecutivo bancario o representante de alguna institución que solicita datos con el argumento de detener un cargo, desbloquear una cuenta o resolver una irregularidad.
En el segundo, el mensaje incluye un enlace que conduce a una página clonada. El sitio puede imitar colores, logotipos y formularios de un banco, empresa de paquetería o dependencia pública.
Ahí se solicita información como número de tarjeta, usuario, contraseña o datos personales. Una vez capturados, los delincuentes pueden intentar realizar operaciones financieras o apropiarse de cuentas.

Smishing, phishing y vishing: cómo funcionan
El uso de mensajes SMS para enviar enlaces fraudulentos se conoce como smishing. La víctima recibe una alerta aparentemente legítima y es dirigida a un sitio diseñado para obtener información.
El phishing aplica una lógica similar mediante correos electrónicos, mensajes o sitios falsos que suplantan a instituciones reconocidas.
El vishing ocurre mediante llamadas telefónicas. El delincuente se presenta como personal bancario y utiliza información real o inventada para convencer al usuario de entregar claves, contraseñas o códigos de seguridad.
Las técnicas pueden combinarse: un SMS conduce a una llamada y posteriormente el supuesto ejecutivo solicita información que permite consumar el fraude.

Trabajadores de 30 a 50 años entran en la mira
Las estadísticas revisadas por la Condusef durante los primeros siete meses de 2026 muestran un crecimiento de estos engaños entre personas en edad productiva, particularmente de 30 a 50 años.
El cambio no significa que los adultos mayores hayan dejado de ser víctimas. Los fraudes se están extendiendo hacia grupos que utilizan con mayor frecuencia aplicaciones bancarias, comercio electrónico, servicios de paquetería y pagos digitales.
Los delincuentes aprovechan precisamente esa actividad cotidiana para construir mensajes que parezcan creíbles.
Condusef permite consultar números sospechosos
Ante el incremento de estos casos, la Condusef puso en operación “Consulta y Reporta”, una herramienta que permite revisar si determinado número telefónico ya fue señalado por otros usuarios y también registrar llamadas o mensajes sospechosos.
Durante su primera semana de funcionamiento acumuló más de 11 mil consultas y cerca de 5 mil números reportados.
La herramienta forma parte de las acciones para detectar patrones de operación y compartir información relacionada con posibles fraudes.
¿Qué hacer si recibes un mensaje sospechoso?
Un aviso alarmante no debe resolverse utilizando el mismo teléfono o enlace incluido en el mensaje.
Si aparece una supuesta compra, bloqueo o movimiento extraño, la comprobación debe hacerse directamente desde la aplicación oficial del banco, escribiendo personalmente la dirección de la institución o utilizando el número de atención impreso en la tarjeta.
Los bancos y autoridades no necesitan que el usuario entregue por mensaje o llamada su NIP, contraseña, token ni códigos de verificación para cancelar una operación.
También conviene desconfiar cuando el mensaje exige actuar en pocos minutos, amenaza con bloquear una cuenta o solicita instalar aplicaciones.
El cambio en las estafas digitales no está en una técnica completamente nueva, sino en la forma de combinar herramientas conocidas con mensajes cada vez más cercanos a las actividades cotidianas. La mejor defensa sigue siendo romper la urgencia: no abrir el enlace, no devolver la llamada incluida en el mensaje y verificar por un canal oficial.
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