El territorio mexicano enfrenta una jornada de alta complejidad meteorológica debido a la interacción simultánea de lluvias torrenciales, temperaturas extremas y la evolución de dos zonas de baja presión con potencial de desarrollo ciclónico en el océano Pacífico. Las autoridades federales han emitido alertas especiales para las regiones del sur y sureste del país, donde la acumulación de agua eleva de forma crítica el riesgo de inundaciones repentinas, deslaves en zonas montañosas y el desbordamiento de ríos y arroyos, comprometiendo la seguridad de comunidades tanto rurales como urbanas.
La costa de Guerrero se mantiene como el punto de mayor peligro meteorológico al concentrar pronósticos de precipitaciones torrenciales acumuladas de entre 150 y 250 milímetros. El temporal también golpeará con fuerza extrema a las regiones costeras y del noreste de Michoacán, el suroeste de Puebla, el sur de Chiapas y diversas zonas de Oaxaca. Asimismo, se prevén lluvias muy fuertes acompañadas de actividad eléctrica y granizadas en el centro y occidente de la nación, afectando a la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Colima, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Morelos, Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí.
La intensidad de este temporal encuentra su origen en dos sistemas de baja presión localizados frente al litoral del Pacífico. El primero de ellos se ubica al sur de Guerrero y posee una probabilidad muy alta de convertirse en ciclón tropical en un lapso no mayor a 48 horas; el segundo se desplaza lentamente frente a las costas de Chiapas y Guatemala con una trayectoria hacia el norte. Aunque ninguno ha alcanzado la categoría de tormenta tropical, la inyección de humedad que generan hacia el continente ya provoca rachas de viento superiores a los 80 kilómetros por hora y oleajes de hasta tres metros de altura en Guerrero y Oaxaca, dificultando la navegación marítima menor.
El contraste del norte: Termómetros por encima de los 45 grados
Mientras las entidades sureñas despliegan operativos de protección civil por el exceso de agua, el norte y occidente de México padecen los efectos de una intensa ola de calor. Los termómetros registrarán valores extremos de entre 40 y 45 grados Celsius en los estados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Durango y el noreste de Baja California. Los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que a partir de este domingo la masa de aire cálido comenzará a extenderse hacia el suroeste de Coahuila, ampliando de forma significativa el área bajo condiciones de sequía y calor extremo.
Esta marcada división climática, donde conviven temperaturas sofocantes con tormentas torrenciales, es propia de los meses de transición hacia la fase más activa de la temporada de huracanes en el Pacífico oriental. La coincidencia de sistemas tropicales, inestabilidad atmosférica y humedad oceánica obliga a las direcciones de Protección Civil a exhortar a la población a mantenerse informada mediante los canales oficiales, evitar cruzar cauces de agua activos y extremar precauciones ante la posible caída de árboles y afectaciones severas a la movilidad en las próximas horas.














