Ante miles de simpatizantes congregados en la explanada del Monumento a la Revolución, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un enérgico posicionamiento en defensa de la soberanía nacional. La mandataria calificó como actos de injerencia las recientes solicitudes urgentes de extradición emitidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez ciudadanos mexicanos, entre los que se encuentran un gobernador, un senador y un alcalde en funciones. Sheinbaum cuestionó la legitimidad y los tiempos políticos de Washington, señalando que estas acciones sin precedentes carecen de pruebas públicas y sugiriendo que sectores de la derecha estadounidense buscan utilizar a México como bandera electoral de cara a sus propios comicios de 2026.
El descontento del Ejecutivo federal también se centró en los hechos ocurridos el pasado 19 de abril en Chihuahua, donde se registró el deceso de dos agentes estadounidenses indocumentados y dos mandos locales durante una inspección en un narcolaboratorio, cuyo desmantelamiento final corrió a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR). Al respecto, la presidenta recordó que la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional prohíben estrictamente que personal extranjero realice funciones policiales o de investigación en territorio mexicano. Subrayó que cualquier colaboración debe encuadrarse en el respeto mutuo, advirtiendo que aceptar de forma sumisa que agencias externas dicten directrices procesales convertiría a las oficinas de justicia extranjeras en el principal elector de México.
A la par de las tensiones diplomáticas, Sheinbaum Pardo denunció que su administración ha sido blanco de una sofisticada estrategia de desestabilización a través de redes sociales y plataformas globales. Explicó que los flujos de información concentrados en pocas manos y el uso de algoritmos avanzados facilitan la proliferación de cuentas falsas y robots financiados por grupos conservadores nacionales e internacionales, cuyo objetivo central es manipular la percepción de la realidad y socavar el avance del movimiento gubernamental. Para contrarrestar esta manipulación digital, convocó a la ciudadanía a activarse a partir de la próxima semana mediante la realización de asambleas informativas y el reparto de volantes en las plazas públicas del país.
Avances en seguridad y la exigencia de corresponsabilidad
En el marco de la presentación del balance de sus primeros 20 meses de gestión, la jefa del Ejecutivo federal rechazó categóricamente que su postura implique una protección a la impunidad. Aseguró que su gobierno mantiene un combate frontal y sin distinciones partidistas contra la corrupción y la colusión con el crimen organizado, desmarcándose de las estrategias bélicas de administraciones pasadas al afirmar que su modelo prioriza la construcción de una paz con justicia. Bajo esta premisa, reportó una disminución del 49% en el delito de homicidio doloso y una reducción del 20% en la incidencia de delitos de alto impacto a nivel nacional.
Finalmente, la presidenta reiteró que México mantendrá su disposición a colaborar de manera estrecha en el intercambio de información y el combate al narcotráfico internacional, pero bajo una relación de socios comerciales y nunca de subordinación. Sentenció que para lograr una reducción efectiva de la violencia en la región es indispensable que el gobierno de Estados Unidos asuma su corresponsabilidad, frenando el flujo ilegal de armas de fuego hacia la frontera sur y combatiendo de fondo las redes de distribución de narcóticos, el lavado de dinero y la crisis de consumo de estupefacientes que se vive dentro de su propio territorio.









