En un giro significativo para las relaciones exteriores de nuestro país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo un encuentro bilateral con el mandatario español, Pedro Sánchez, en el marco de la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia.
Antes de la reunión, la mandataria mexicana buscó suavizar las asperezas acumuladas durante casi una década al sostener que, desde su perspectiva, "nunca ha habido" una crisis diplomática real entre ambas naciones. Este breve pero simbólico acercamiento marca la primera reunión oficial entre los titulares del Ejecutivo de México y España en ocho años.
Durante la charla, ambos líderes abordaron temas de cooperación cultural y técnica. Sheinbaum destacó la importancia de seguir enviando exposiciones que muestren la grandeza de las culturas originarias de México, tanto del periodo prehispánico como de la actualidad.
Asimismo, conversaron sobre el impulso a las energías renovables, un área de interés común para ambas administraciones. Como broche de oro al encuentro, la Presidenta invitó formalmente a Sánchez a visitar México el próximo año, cuando nuestro país sea sede del foro multilateral enfocado en fortalecer la legalidad internacional.
El tema histórico del perdón a los pueblos originarios, que fue el epicentro del distanciamiento en el pasado, también fue puesto sobre la mesa.
Sheinbaum explicó a Sánchez la relevancia que tiene para México el reconocimiento de los abusos cometidos durante la Conquista, citando incluso documentos históricos como la carta de Carlos V.
No obstante, la mandataria reconoció que ha habido gestos recientes de acercamiento por parte del presidente español y del rey, los cuales valora como un paso positivo para continuar el diálogo en términos de respeto mutuo.
Una agenda intensa en la capital catalana
Al ser cuestionada por la prensa sobre una posible reunión con el rey Felipe VI, la presidenta Sheinbaum fue clara al señalar que, por el momento, ese encuentro no forma parte de sus planes inmediatos.
Sin embargo, enfatizó que lo fundamental es mantener los canales abiertos bajo la narrativa del reconocimiento histórico. Esta postura refleja una diplomacia que, si bien no olvida las demandas de justicia histórica, prioriza la construcción de puentes hacia el futuro y la colaboración en temas estratégicos para el desarrollo de ambos países.
Tras su compromiso con Pedro Sánchez, la jefa del Ejecutivo se trasladó a un almuerzo privado con los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; y de Uruguay, Yamandú Orsi. Con este último mantuvo también una reunión bilateral breve.
Posteriormente, se dirigió al consulado de México en Barcelona acompañada por el embajador Quirino Ordaz Coppel, donde sostuvo un encuentro privado con la comunidad mexicana residente en la capital catalana y con el personal diplomático, reforzando los vínculos con los connacionales en el extranjero.
Este viaje también fue el escenario para el primer encuentro oficial entre los cancilleres de ambas naciones. José Manuel Albares, por parte de España, y Roberto Velasco Álvarez, quien se estrena en el cargo tras la salida de Juan Ramón de la Fuente, sentaron las bases técnicas para reactivar la agenda bilateral.
Con este conjunto de reuniones, México parece cerrar un largo periodo de distanciamiento con España, apostando por una relación basada en la cultura, la energía y el respeto a la soberanía de las naciones democráticas.














