El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, decidió otorgar una prórroga a México antes de imponer aranceles del 30% a diversos productos de importación. La medida forma parte de una advertencia emitida en julio, cuando el mandatario estadounidense acusó al país vecino de no hacer lo suficiente contra los cárteles y el trasiego de drogas.
De acuerdo con la misiva enviada por la Casa Blanca al gobierno mexicano, la administración norteamericana señaló que las tarifas serían aplicadas si no se observaban avances en las estrategias de combate al narcotráfico. Sin embargo, tras conversaciones recientes, se acordó aplazar la entrada en vigor de los aranceles para dar margen a nuevas negociaciones diplomáticas y económicas.
Las tarifas que siguen vigentes
Pese a la prórroga, Trump confirmó que continuarán vigentes otras tarifas impuestas previamente como parte de su política de presión comercial. Estas incluyen:
25% a los automóviles exportados desde México.
50% al acero, aluminio y cobre.
25% adicional al aluminio procesado.
Estas medidas, según el mandatario, buscan “proteger la industria estadounidense y garantizar que México asuma su parte en la lucha contra el narcotráfico y la migración irregular”.
El anuncio ha generado preocupación en el sector automotriz y metalúrgico mexicano, que advierte impactos negativos en la inversión y competitividad. Organismos empresariales como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO) ya analizan estrategias para mitigar los efectos de los nuevos aranceles.

México busca mantener el diálogo
Desde la Secretaría de Economía de México, se informó que continúan las negociaciones con funcionarios del Departamento de Comercio estadounidense para evitar un aumento generalizado de tarifas. De acuerdo con fuentes diplomáticas, el gobierno mexicano pretende demostrar avances en cooperación de seguridad y reforzar los mecanismos bilaterales de control fronterizo.
Expertos en comercio internacional, como los del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), han señalado que una escalada arancelaria afectaría no solo el intercambio comercial, sino también la estabilidad del T-MEC, acuerdo que sustenta gran parte de la relación económica entre ambos países.
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