Cada partido en el Estadio Banorte se considera una prueba más hacia la inauguración del Mundial 2026, programada para el 11 de junio. El encuentro entre América y Cruz Azul marcó el regreso de los azulcremas al recinto, que será sede de una inauguración mundialista por tercera vez en su historia.

Internet intermitente y cobros demorados
Aunque hubo señal de internet en diversos sectores, la conexión fue intermitente. Los vendedores de alimentos y bebidas tuvieron que desplazarse para procesar pagos con tarjeta, generando demoras en la atención. El pago en efectivo no fue permitido.
Accesos más fluidos
En contraste con el partido México vs Portugal, los accesos fueron más ágiles. Las filas desde el puente del Tren Ligero se resolvieron en menos de 10 minutos gracias al correcto funcionamiento de torniquetes y detectores de metal.
Aunque el FAN ID era obligatorio según las políticas de boletaje, no fue solicitado en los accesos. El único requisito fue mostrar el código QR del boleto, validado digitalmente.

Estacionamiento vacío por altos costos
El estacionamiento interno estuvo habilitado, pero el precio superior a mil pesos por cajón provocó que las áreas lucieran vacías. En el partido inaugural se había restringido el acceso vehicular a un kilómetro a la redonda.
Fallas en el sistema de sonido
La presentación del cantante Lasso se vio afectada por problemas técnicos en el sistema de audio, compuesto por más de 500 bocinas recién instaladas. A pesar de las dificultades, logró concluir su interpretación de “Ojos marrones”.

Deficiencias en sanitarios
Se reportaron nuevamente problemas de suministro de agua y encharcamientos en baños de la planta alta. El mantenimiento realizado fue principalmente estético, sin mejoras estructurales profundas.
Quejas por transporte
Los aficionados criticaron el incremento en costos de transporte hacia el estadio. El servicio especial de Trolebús, gratuito en el partido inaugural, tuvo un costo de 100 pesos desde puntos como Plaza Carso, Six Flags y Taxqueña.














