Nacido en Kawasaki, Japón, Takefusa Kubo fue detectado por el FC Barcelona cuando apenas tenía ocho años, durante uno de los campamentos del club español. Su talento sobresalió de inmediato, lo que derivó en su fichaje por La Masía, la mítica cantera blaugrana.
Con solo 10 años, Kubo se trasladó definitivamente a España, donde deslumbró en las categorías inferiores del Barça gracias a su impresionante capacidad goleadora y dominio técnico, características poco habituales para su edad.

Regreso a Japón y explosión en la J-League
En 2015, Kubo decidió regresar a su país para fichar por el FC Tokio, en busca de mayor continuidad y minutos en el primer equipo. La apuesta resultó clave para su desarrollo, ya que firmó una temporada sobresaliente en la J-League, llamando nuevamente la atención de los grandes clubes europeos.
El Real Madrid apuesta por su futuro
El crecimiento de Takefusa Kubo no pasó desapercibido y en 2019 fue fichado por el Real Madrid, que lo consideró una apuesta a largo plazo. Para acelerar su adaptación al fútbol de élite, el club decidió cederlo al Mallorca, donde debutó en La Liga.
Con ese debut, Kubo se convirtió en el jugador japonés más joven en disputar un partido en una de las cuatro grandes ligas europeas, con apenas 18 años y dos meses. “Me gustó mucho el objetivo del Real Madrid en el aspecto deportivo y el plan que tenían para mí en los próximos años”, declaró Kubo.
Presente y futuro con la selección de Japón
Kubo es un habitual en la selección nacional de Japón. Fue convocado al combinado absoluto con solo 18 años para disputar la Copa América 2019, torneo en el que debutó frente a El Salvador.
Japón viene de alcanzar los octavos de final en la última Copa del Mundo, mostrando un alto nivel futbolístico. Con la progresión constante de figuras como Kubo, el conjunto nipón ha elevado sus expectativas y sueña con una actuación aún más destacada en futuras competencias internacionales.

¿Qué hace tan especial a Takefusa Kubo?
El apodo de “Messi japonés” no es casualidad. Kubo destaca por ser un jugador bajo, rápido y técnicamente exquisito, con una capacidad notable para desequilibrar en el uno contra uno.
Óscar Hernández, exentrenador suyo en el Barcelona, lo define así: “Tiene rapidez en la toma de decisiones, capacidad para crear espacios, velocidad y una versatilidad impresionante. Puede jugar por banda derecha, como mediocampista o incluso como delantero centro”.
Su fortaleza mental, pese a su juventud, y su habilidad para adaptarse a distintos roles lo convierten en un futbolista camaleónico, capaz de marcar diferencias en cualquier sistema.















