El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó un acuerdo voluntario con algunas de las principales empresas de inteligencia artificial para establecer mecanismos de seguridad y supervisión sobre el desarrollo de modelos avanzados.
El compromiso fue firmado por representantes de Google, Meta, OpenAI, Nvidia, Anthropic y xAI, entre otras compañías, durante una reunión celebrada en Washington el 29 de septiembre. Trump calificó el documento como un compromiso “moralmente vinculante”, aunque el pacto no establece obligaciones legales ni sanciones gubernamentales por incumplimiento.
La iniciativa plantea cuatro niveles de revisión para que las propias compañías identifiquen riesgos antes de que sus sistemas lleguen al público o adquieran mayores capacidades.
Cuatro controles para vigilar el desarrollo de la IA
El acuerdo establece que las empresas deberán mantener controles internos de seguridad, equipos propios encargados de revisar los sistemas, evaluaciones efectuadas por auditores independientes y mecanismos de supervisión a nivel de sus consejos directivos.
El objetivo declarado es detectar vulnerabilidades, comportamientos inesperados y riesgos de seguridad antes de que los sistemas avanzados sean desplegados a gran escala. Entre las preocupaciones mencionadas se encuentra la posibilidad de que herramientas autónomas ejecuten acciones no previstas, accedan a sistemas sin autorización o sean utilizadas para actividades cibernéticas.
Las compañías conservarán, sin embargo, una amplia participación en la elección de sus mecanismos de revisión y de los auditores encargados de evaluar sus modelos.
El pacto es voluntario y no sustituye una regulación federal
A diferencia de una ley o reglamento, el acuerdo no crea un régimen obligatorio de cumplimiento. Las empresas asumen compromisos de autorregulación mientras el gobierno estadounidense mantiene abierta la posibilidad de impulsar normas adicionales en el futuro.
Trump presentó el esquema como una alternativa para reforzar la confianza en la tecnología sin imponer restricciones que, desde la posición de su administración, puedan reducir el ritmo de innovación estadounidense.
La política encaja con medidas adoptadas durante 2026 por la Casa Blanca para acelerar el uso de sistemas avanzados de inteligencia artificial dentro del gobierno, la industria y áreas relacionadas con seguridad nacional.
Trump cambia el término IA por “Super Intelligence”
El anuncio estuvo acompañado por una orden ejecutiva que instruye a las dependencias del gobierno federal estadounidense a utilizar las expresiones “Super Intelligence” y “SI” en lugar de “Artificial Intelligence” y “AI” en comunicaciones oficiales y documentos no estatutarios.
La orden mantiene para efectos jurídicos la definición de inteligencia artificial contenida en la legislación federal mientras el gobierno prepara una propuesta para incorporar formalmente el nuevo término al marco normativo.
El cambio de nombre no modifica por sí solo las capacidades técnicas de los sistemas ni crea una nueva categoría tecnológica; corresponde a una decisión administrativa sobre la terminología que utilizará el Poder Ejecutivo estadounidense.

Gigantes tecnológicos se suman al compromiso
Entre los participantes aparecen algunas de las compañías que encabezan el desarrollo mundial de modelos de inteligencia artificial.
Entre los participantes estuvieron Elon Musk, propietario de X; Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta; Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic; Sundar Pichai, de Google; Satya Nadella, de Microsoft; Greg Brockman, presidente de OpenAI; Alex Karp, de Palantir, y Lisa Su, de AMD.
El acuerdo llega mientras desarrolladores de inteligencia artificial enfrentan mayor presión para demostrar que sus modelos pueden operar con mecanismos de seguridad suficientes a medida que adquieren capacidad para ejecutar tareas cada vez más complejas.
Una encuesta Reuters/Ipsos citada durante la cobertura del anuncio encontró que 73 por ciento de los consultados consideraba que las empresas de IA no habían hecho lo suficiente para garantizar la seguridad de sus productos, dato que forma parte del contexto público en el que se presentó el pacto.

Estados Unidos busca mantener la carrera tecnológica sin frenar el desarrollo
Trump ha colocado el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial como uno de los ejes de su política tecnológica y ha defendido la expansión de centros de datos, infraestructura informática y modelos de frontera.
Al mismo tiempo, el acuerdo reconoce la necesidad de añadir controles internos y revisiones externas conforme crecen las capacidades de los sistemas.
El mecanismo elegido por la Casa Blanca deja, por ahora, la mayor parte de la supervisión inicial en manos de las propias empresas participantes, con auditorías externas y revisión corporativa como principales herramientas de control.
La aplicación práctica del compromiso dependerá de cómo cada compañía implemente las cuatro capas de vigilancia y de las decisiones posteriores que adopte el gobierno estadounidense sobre regulación de sistemas avanzados.
*BC









