La industria automotriz volvió a colocar a los autos chinos en el centro de la disputa comercial entre Estados Unidos y China. Ford, General Motors, Toyota y Volkswagen, a través de organizaciones que representan a fabricantes, proveedores y distribuidores, solicitaron al presidente Donald Trump mantener las restricciones que actualmente dificultan el ingreso de vehículos chinos al mercado estadounidense.
La petición fue presentada en una carta fechada el 17 de septiembre de 2026, días antes de la reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Washington. La industria busca que las barreras existentes no solo permanezcan, sino que el Congreso estadounidense avance hacia restricciones permanentes para los vehículos y determinadas tecnologías conectadas provenientes de China.
¿Qué piden Ford, GM, Toyota y Volkswagen?
La solicitud fue respaldada por seis organizaciones del sector automotriz. Entre ellas se encuentra la Alianza para la Innovación Automotriz, que representa a fabricantes estadounidenses como Ford y General Motors, además de empresas extranjeras como Toyota y Volkswagen. También participaron Autos Drive America, el Consejo Estadounidense de Política Automotriz y la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles.
Las organizaciones sostienen que las barreras actuales son necesarias para preservar condiciones de competencia en el mercado estadounidense. En su planteamiento también expresaron preocupaciones relacionadas con los subsidios a fabricantes chinos, la competencia económica y la seguridad asociada con los vehículos conectados.
Uno de los argumentos expuestos por la industria es que permitir que fabricantes chinos establezcan plantas en Estados Unidos podría generar una ventaja para esas empresas frente a los fabricantes que ya producen vehículos en territorio estadounidense.
Trump ha planteado una posibilidad diferente
La petición ocurre después de que Donald Trump señalara que estaría dispuesto a permitir que fabricantes chinos construyan automóviles en Estados Unidos si emplean trabajadores estadounidenses.
El presidente estadounidense también ha expresado una postura distinta respecto a los vehículos fabricados por empresas chinas en México y enviados posteriormente a Estados Unidos. Reuters reportó que Trump se mostró abierto a la producción china dentro de territorio estadounidense, pero se opuso a que vehículos fabricados en México por compañías chinas ingresen al mercado estadounidense.
La Casa Blanca, por su parte, ha presentado las políticas comerciales de Trump como parte de una estrategia para fortalecer la manufactura automotriz estadounidense. En agosto señaló inversiones y movimientos de producción de Ford, Toyota, General Motors y otras empresas hacia Estados Unidos.
Así, existe una diferencia entre la petición de los grupos automotrices —que buscan mantener las restricciones frente a los fabricantes chinos— y la posibilidad planteada por Trump de permitir producción china dentro de Estados Unidos bajo determinadas condiciones.
¿Por qué preocupa a la industria el avance de China?
Los fabricantes chinos han incrementado su presencia internacional y han ganado terreno en mercados como Europa. Reuters reportó que algunas marcas chinas han conseguido ofrecer vehículos entre 30 y 40 por ciento más baratos que competidores en determinados mercados europeos, según declaraciones del CEO de Hyundai, José Muñoz.
El crecimiento internacional de estas compañías es uno de los elementos que explican la presión de fabricantes tradicionales para mantener barreras en Estados Unidos.
La discusión no se limita al precio de los automóviles. Los grupos de la industria también han colocado sobre la mesa el componente tecnológico de los vehículos conectados, debido a la información que pueden generar y transmitir sistemas integrados en los automóviles. Reuters señaló que las organizaciones argumentan preocupaciones de seguridad nacional relacionadas con estas tecnologías.
EU ya mantiene fuertes barreras para los autos chinos
Los vehículos eléctricos chinos ya enfrentan un arancel de 100 por ciento derivado de las medidas adoptadas por Estados Unidos en 2024 bajo la Sección 301. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos informó entonces que la tarifa para los vehículos eléctricos procedentes de China aumentaría de 25 a 100 por ciento.
Además, la administración estadounidense mantiene restricciones relacionadas con determinadas tecnologías de vehículos conectados provenientes de países considerados adversarios. Reuters reportó que estas medidas contribuyen a que los automóviles chinos estén prácticamente excluidos del mercado estadounidense.
La industria automotriz ahora busca que el Congreso convierta parte de estas restricciones en una prohibición permanente.
BYD aparece en el contexto de la negociación Trump-Xi
La disputa adquiere mayor relevancia por la próxima reunión entre Trump y Xi Jinping. Reuters informó que ejecutivos de empresas chinas como BYD, CATL y Xiaomi podrían formar parte de la delegación que acompañe al mandatario chino a Estados Unidos, aunque la lista todavía se encontraba en proceso de definición.
La posible presencia de BYD resulta relevante para el sector automotriz porque la empresa se ha convertido en uno de los principales fabricantes chinos de vehículos eléctricos y ya tiene presencia comercial en México.
Mientras tanto, las negociaciones entre Washington y Beijing abarcan otros asuntos, entre ellos comercio, tierras raras y tecnología. La reunión presidencial está prevista para el 24 de septiembre en Washington, de acuerdo con Reuters.
México queda dentro del debate automotriz
El caso mexicano tiene una particularidad: mientras Estados Unidos mantiene fuertes restricciones a los vehículos chinos, las marcas chinas ya tienen presencia en México.
La situación cobra especial importancia para la industria automotriz de Norteamérica porque Estados Unidos también está revisando las reglas de origen del T-MEC. Información publicada este 18 de septiembre señala que las reglas de origen automotrices y la reducción del contenido chino en determinados productos forman parte de los asuntos discutidos entre México y Estados Unidos.
El debate sobre los automóviles chinos, por tanto, no se limita a la entrada de vehículos terminados. También involucra inversiones, cadenas de suministro, contenido regional, tecnología y producción dentro de Norteamérica.
La presión de Ford, GM, Toyota y Volkswagen coloca nuevamente estas diferencias frente a la próxima conversación entre Washington y Beijing, mientras Estados Unidos define hasta dónde llegarán sus restricciones frente a los fabricantes chinos y bajo qué condiciones podrían establecer producción dentro de su territorio.
*ARD









