El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló que durante una conversación telefónica de más de hora y media con el mandatario ruso Vladimir Putin le pidió concentrarse en frenar la guerra en Ucrania y dejó en segundo plano la oferta del Kremlin para intervenir en el conflicto nuclear con Irán.
Desde el Despacho Oval, Trump calificó la llamada como “muy buena”, pero dejó clara su prioridad diplomática: presionar a Moscú para lograr al menos una tregua temporal en territorio ucraniano. El republicano explicó que Putin ofreció participar en el manejo del material de enriquecimiento iraní, aunque él respondió que prefería verlo involucrado en el fin del conflicto europeo.
Trump presiona a Putin para una “pequeña tregua” en Ucrania
De acuerdo con la versión ofrecida por el propio Trump, el intercambio con Putin tuvo un tono cordial pero estratégico. El presidente estadounidense aseguró que sugirió “una pequeña tregua” para detener la escalada bélica que sigue cobrando miles de vidas en Ucrania.
La conversación se produjo en un momento delicado para la Casa Blanca, ya que Trump había prometido durante su campaña de 2024 que resolvería con rapidez la guerra entre Rusia y Ucrania, una meta que hasta ahora no ha podido concretar. Además, el desgaste diplomático ha aumentado porque Washington también mantiene un frente abierto con Irán.
Putin ofrece pausa militar por desfile del 9 de mayo
Según informó el Kremlin, Vladimir Putin planteó la posibilidad de una tregua temporal vinculada con las celebraciones del Día de la Victoria, el próximo 9 de mayo, cuando Rusia conmemora el triunfo soviético sobre la Alemania nazi con su tradicional desfile militar en la Plaza Roja.
El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov confirmó que el líder del Kremlin manifestó su disposición a declarar un alto al fuego durante ese periodo festivo, una propuesta que de inmediato generó escepticismo en Kiev por el carácter limitado y simbólico de la suspensión.
Zelenski exige a Washington detalles reales del ofrecimiento ruso
La respuesta de Ucrania no tardó. El presidente Volodímir Zelenski ordenó a sus funcionarios contactar con la Casa Blanca para conocer exactamente en qué consiste la propuesta rusa y cuestionó si se trata solo de garantizar seguridad para el desfile de Moscú o de un verdadero paso hacia un acuerdo más amplio.
El mandatario ucraniano reiteró que su gobierno no busca pausas breves sujetas a intereses propagandísticos, sino un alto al fuego duradero con garantías de seguridad para la población civil y bases sólidas para una paz estable.
Rusia intenta meter a Irán en la ecuación diplomática
Uno de los elementos más llamativos de la llamada fue que, según Trump, Putin ofreció ayudar a gestionar el conflicto sobre el programa nuclear iraní y participar en el tema del enriquecimiento de uranio.
Sin embargo, el presidente estadounidense rechazó colocar ese expediente como prioridad inmediata y redirigió la conversación nuevamente hacia Ucrania. Esta postura ocurre mientras Washington sigue sin lograr un acuerdo duradero con Teherán y el conflicto en Medio Oriente mantiene alta la tensión energética y militar.
Moscú reduce su desfile militar por temor a ataques ucranianos
En paralelo a estas conversaciones, el Ministerio de Defensa ruso confirmó que el desfile del 9 de mayo se realizará sin vehículos blindados ni sistemas de misiles por primera vez desde 2007.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, admitió que la decisión responde a la “situación operativa actual”, en referencia a la intensificación de ataques con drones ucranianos dentro de territorio ruso, una señal de que Moscú busca minimizar riesgos de seguridad durante uno de sus actos patrióticos más sensibles.
Las negociaciones siguen estancadas pese al tono amistoso
Aunque Trump insistió en que la llamada con Putin fue productiva y amistosa, la realidad es que las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania continúan bloqueadas por diferencias de fondo.
Putin mantiene exigencias territoriales que Kiev rechaza, mientras Ucrania desconfía de las treguas cortas que en ocasiones anteriores han servido para reacomodos militares rusos. Incluso en foros internacionales y comunidades de análisis geopolítico, la propuesta ha sido recibida con amplio escepticismo y vista más como una necesidad logística del Kremlin que como un gesto genuino de paz.
Así, la llamada dejó una fotografía clara del momento: Trump intenta mostrarse como mediador activo, Putin busca oxígeno político para sus celebraciones del 9 de mayo y Zelenski sigue dudando de cualquier oferta rusa que no incluya compromisos verificables.
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