Más de seis millones de hondureños acudieron este domingo a las urnas en unas elecciones presidenciales que se definen en un virtual triple empate. Los comicios se llevan a cabo en un clima de alta tensión, marcado por las acusaciones cruzadas de fraude y una inusual y polémica intervención desde Estados Unidos.
A pocos días de la votación, el expresidente estadounidense Donald Trump envió un mensaje de apoyo directo a Asfura a través de Truth Social, calificándolo como "el único verdadero amigo de la libertad en Honduras" y vinculando a sus oponentes con el comunismo. La declaración de Trump coincidió con su promesa de indultar a Juan Orlando Hernández, asegurando que fue "tratado de manera muy dura e injusta" en su juicio por tráfico de drogas y armas.
La consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, hizo un llamado a respetar la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), mientras que el consejero oficialista Marlon Ochoa exigió el respeto al voto soberano y advirtió contra "injerencias extranjeras que limiten el derecho de nuestro pueblo a elegir su propio destino".
Los principales candidatos han lanzado advertencias sobre una posible manipulación de los resultados. Moncada acusa al bipartidismo tradicional (Nacional y Liberal) de fraguar un plan de fraude, mientras que Nasralla señala al gobierno de intentar manipular los resultados.
Observadores nacionales e internacionales, incluyendo delegaciones de la Unión Europea y la OEA, vigilan el proceso, que Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, califica como la única elección regional que "probablemente será impugnada, con acusaciones de fraude, independientemente de quién gane".
Más allá de la política, las preocupaciones de los votantes siguen centradas en los problemas endémicos de la nación centroamericana: la falta de empleo y la inseguridad. Ciudadanos como José Caballero, un contador desempleado de 71 años, reflejan el sentir popular: "Aquí en Honduras si usted pone un negocio, le cae rápido el extorsionador... no dejan trabajar a la gente".
El CNE tiene un máximo de 30 días después de la votación para realizar la declaratoria oficial de los comicios.














