El reconocimiento de un Estado palestino por parte de Reino Unido, Australia y Canadá marca un giro diplomático significativo en medio de la guerra en Gaza. La decisión coordinada de estos tres países generó reacciones inmediatas: Israel rechazó la medida y aseguró que no permitirá la creación de un Estado palestino, mientras que Palestina celebró el anuncio como un paso hacia la paz.
El primer ministro británico Keir Starmer afirmó que la iniciativa busca “revivir la esperanza de paz” para israelíes y palestinos, dejando claro que no se trata de una concesión a Hamás, sino de un esfuerzo por rescatar la solución de dos Estados. Con este reconocimiento, más de 150 países en el mundo ya respaldan formalmente a Palestina.
Reacciones internacionales
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu criticó la decisión y aseguró que “no sucederá” la creación de un Estado palestino al oeste del río Jordán. Incluso amenazó con medidas unilaterales, como la anexión de más territorios en Cisjordania, lo que podría intensificar las tensiones con la comunidad internacional.
Por su parte, Hamás celebró la decisión, calificándola de resultado legítimo de la resistencia palestina, mientras que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, destacó que este reconocimiento representa un paso hacia una “paz justa y duradera”.
Analistas internacionales subrayaron la importancia histórica de la medida, recordando el papel del Reino Unido y Francia en la división de Medio Oriente tras la Primera Guerra Mundial y en la Declaración Balfour de 1917, que ignoró en gran parte los derechos del pueblo palestino.
El contexto de Gaza y Cisjordania
La decisión de estos tres países llega en un momento crítico: más de 65,000 muertos en Gaza, cerca del 90 % de la población desplazada y una crisis humanitaria sin precedentes. Además, Israel continúa con la expansión de asentamientos en Cisjordania, lo que amenaza la viabilidad de un futuro Estado palestino.
Un informe reciente de expertos independientes para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU concluyó que Israel comete genocidio en Gaza, acusación que el gobierno israelí rechazó como “falsa y distorsionada”.
Un cambio de rumbo diplomático
La postura del Reino Unido es vista como un movimiento simbólico e histórico que busca mantener viva la meta de una solución de dos Estados, considerada internacionalmente como la única vía realista para resolver el conflicto a largo plazo.
Especialistas como Olivia O’Sullivan, del centro de estudios Chatham House, advirtieron que, sin el apoyo de Estados Unidos, el reconocimiento tendrá efectos limitados en el terreno, pero mantiene vigente un objetivo que parecía desvanecerse.














