Un terremoto en Afganistán de magnitud 6,0 sacudió el este del país la noche del domingo, dejando más de 800 muertos y 2.700 heridos, según confirmó este lunes el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, en una rueda de prensa en Kabul.
El epicentro se registró en la provincia de Nangahar, pero la mayor devastación se concentró en Kunar, donde al menos 800 personas fallecieron y 2.500 resultaron heridas.
Movilización internacional y nacional
Las Naciones Unidas (ONU), la Media Luna Roja Afgana y el gobierno talibán desplegaron un operativo de emergencia para atender a las víctimas. La misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) informó que ya distribuye asistencia de emergencia y apoyo vital en las zonas afectadas, mientras que brigadas médicas de la Media Luna Roja llegaron al epicentro para atender a los heridos.
“Los funcionarios locales y los residentes ya participan en las labores de rescate. Todos los recursos disponibles se utilizarán para salvar vidas”, afirmó Mujahid en un comunicado en X.
Kunar, una provincia vulnerable
La provincia de Kunar, ubicada en la frontera con Pakistán, sufrió la mayor destrucción. Su población vive en viviendas de barro y paja, extremadamente frágiles frente a los movimientos telúricos.
Los deslizamientos de tierra provocados por el sismo bloquearon carreteras y aislaron a numerosas aldeas, complicando la llegada de ayuda humanitaria.

Un país golpeado por los sismos
El terremoto ocurrió a las 23:47 hora local (19:17 GMT) a ocho kilómetros de profundidad, seguido por al menos cinco réplicas que se sintieron a cientos de kilómetros.
Este desastre es el más grave desde octubre de 2023, cuando una cadena de terremotos en la provincia de Herat dejó más de 1.500 muertos. La combinación de décadas de conflicto, precariedad en infraestructuras y pobreza extrema aumenta la vulnerabilidad del país frente a desastres naturales.
*OCR














