Un caso que sacude a Guanajuato volvió a exhibir la profundidad de la infiltración criminal en corporaciones municipales: ocho policías activos de Pénjamo fueron vinculados a proceso penal acusados de colaborar con un grupo armado para ejecutar una emboscada en la que una mujer fue asesinada y dos hombres resultaron gravemente heridos.
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato sostiene que los uniformados no solo filtraron información sobre la liberación de una persona detenida, sino que realizaron labores de vigilancia, seguimiento y monitoreo para facilitar que los sicarios interceptaran a las víctimas a plena luz del día.
El expediente describe una escena todavía más alarmante: los policías presenciaron el ataque desde una patrulla oficial, ignoraron los gritos de auxilio y únicamente intervinieron después para acordonar la zona del crimen.
Fiscalía acusa a policías de Pénjamo de trabajar para asesinos
Los ocho elementos identificados como Marco Antonio, Israel, Juan Carlos, Mario Alberto, Juan Luis, Luis Esteban, Cecilia Dolores y María Trinidad permanecerán en prisión preventiva mientras concluye la investigación complementaria por los delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado.
De acuerdo con la narrativa ministerial, todo comenzó el pasado 27 de febrero, cuando un hombre fue detenido por policías municipales e ingresado al área de barandilla.
Lo grave ocurrió después.
Cuando el detenido recuperó su libertad, presuntamente los mismos agentes notificaron a integrantes de un grupo criminal para que estuvieran listos y ejecutaran el atentado en cuanto abandonara las instalaciones de Seguridad Pública.
Los uniformados siguieron a las víctimas y avisaron la ruta a los sicarios
La persona liberada salió acompañada de dos familiares, un hombre y una mujer. Los tres abordaron una motocicleta y se alejaron del cuartel policiaco sin imaginar que estaban siendo observados.
Según la Fiscalía, los policías:
- realizaron labores de vigilancia encubierta;
- siguieron el trayecto de la motocicleta;
- y reportaron en tiempo real la ruta a los autores materiales.
Con esa información, los atacantes alcanzaron a las víctimas y abrieron fuego hasta hacerlas caer sobre la avenida.
Minutos después, los agresores regresaron para rematarlas.
La acusación judicial subraya que mientras esto ocurría, los policías municipales se mantuvieron como simples espectadores desde su unidad, sin activar ningún protocolo de protección ni persecución.
Una mujer murió y dos hombres quedaron heridos
En el lugar falleció una mujer que había acudido a recoger a su familiar recién liberado.
Los otros dos hombres resultaron lesionados por impactos de bala y tuvieron que ser trasladados de emergencia a recibir atención médica.
Este dato fue central para que el Ministerio Público configurara los delitos de:
- homicidio calificado por la muerte de una víctima,
- y tentativa de homicidio por las lesiones sufridas por los otros dos sobrevivientes.
La jueza del caso consideró que existían datos de prueba suficientes para sujetar a proceso a los ocho uniformados.
Hay un noveno policía detenido y su situación legal aún no se define
El operativo contra la corporación no terminó con esos arrestos.
Un día después del cateo realizado en el cuartel de la Policía Municipal de Pénjamo, autoridades ejecutaron una segunda acción para detener a un noveno elemento presuntamente implicado en la misma red de colaboración criminal.
Hasta ahora, su audiencia continúa en desarrollo luego de que la defensa solicitó tiempo adicional para revisar el expediente, por lo que en las próximas horas se definirá si también es vinculado a proceso.
Pénjamo enfrenta sospechas por una posible estructura de inteligencia criminal dentro de la policía
El caso no se percibe como un hecho aislado.
La propia investigación ministerial ha comenzado a manejar una hipótesis más delicada: la existencia de una célula dentro de la Policía Municipal dedicada a ubicar detenidos, seguir sus movimientos al salir de barandilla y entregar información sensible a grupos armados.
Es decir, no solo serían policías omisos.
Serían agentes realizando trabajos de inteligencia criminal para sicarios.
Ese componente cambia por completo la dimensión del escándalo, porque coloca a la corporación no como una institución infiltrada de forma marginal, sino como una pieza funcional dentro del mecanismo de ejecución del crimen organizado.
Guanajuato suma otro golpe por colusión entre policías y delincuencia
La vinculación de los ocho uniformados abre una nueva crisis de credibilidad para las policías municipales de Guanajuato, un estado donde la disputa criminal ha multiplicado denuncias por filtraciones, protección y colaboración institucional.
Sin embargo, el caso de Pénjamo sobresale por la crudeza de la acusación:
policías detuvieron a una persona, avisaron a sicarios cuando salió libre, siguieron a las víctimas y contemplaron la ejecución sin intervenir.
La escena resume uno de los peores rostros de la violencia mexicana actual: cuando quienes deben proteger terminan señalados de entregar ciudadanos a sus verdugos.
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