El uso del espacio aéreo nacional para el trasiego de drogas continúa siendo un reto para las autoridades mexicanas. Este 18 de febrero de 2026, la Fuerza Aérea Mexicana interceptó una aeronave clandestina en el estado de Oaxaca, la cual transportaba más de 500 kilogramos de cocaína tras haber despegado desde la región de Tapachula, en Chiapas.
El aseguramiento confirma que las rutas aéreas ilegales en el sureste mexicano siguen activas y representan una vía estratégica para el movimiento de cargamentos ilícitos.

De Chiapas a Oaxaca: así operaba la ruta aérea clandestina
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, el radar detectó una aeronave sin registro que sobrevolaba el sureste del país. El seguimiento comenzó al sureste de Tapachula, donde se identificó que el vuelo no contaba con autorización oficial.
La avioneta cruzó parte del territorio chiapaneco hasta aterrizar —presuntamente de manera forzada— en la localidad de Huamúchil, perteneciente al municipio de San Dionisio del Mar, Oaxaca.
Este tipo de operaciones suele formar parte de una logística criminal que utiliza:
Pistas clandestinas.
Zonas rurales de difícil acceso.
Coordinación con transporte terrestre para distribución inmediata.
Al llegar al punto de aterrizaje, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional localizaron no solo la aeronave, sino también dos camionetas tipo pick-up listas para trasladar el cargamento.
Media tonelada de cocaína asegurada
En total se contabilizaron 534 paquetes de cocaína, cada uno con un peso aproximado de un kilogramo, lo que suma más de media tonelada de droga.
Lo asegurado en el operativo:
534 kilogramos de cocaína de alta pureza.
Dos vehículos tipo pick-up.
Una avioneta bimotor utilizada para el trasiego aéreo.
Este volumen representa millones de dosis potenciales destinadas tanto al mercado nacional como a rutas internacionales.
Investigación en curso
La droga y los vehículos fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal, mientras que la Fiscalía General de la República inició la carpeta de investigación correspondiente.
Las autoridades federales buscan determinar:
La estructura criminal responsable.
El origen preciso del cargamento.
Los posibles vínculos internacionales.

El espacio aéreo, bajo presión constante
La intercepción en Oaxaca evidencia que el espacio aéreo del sur del país continúa siendo utilizado por organizaciones delictivas para el fortalecimiento de sus operaciones.
A pesar de los operativos coordinados entre fuerzas federales, la detección frecuente de aeronaves clandestinas demuestra que el combate al narcotráfico aéreo sigue siendo una prioridad estratégica para el Estado mexicano.
Este nuevo aseguramiento refuerza la vigilancia en la frontera sur y confirma que las rutas que conectan Chiapas y Oaxaca permanecen bajo constante monitoreo ante el tráfico de sustancias ilícitas.

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