Nacido como John Michael Osbourne en 1948 en Birmingham, Inglaterra, Ozzy creció en el barrio obrero de Aston, en una modesta casa con sus cinco hermanos. Desde pequeño, sus compañeros de escuela comenzaron a llamarlo "Ozzy", un apodo que reemplazaría para siempre su nombre real. A los 14 años, escuchar "She Loves You" de The Beatles encendió en él una chispa musical imposible de apagar.
A pesar de abandonar la escuela, y de atravesar una breve estadía en prisión por pequeños robos, Ozzy encontró en la música una vía de escape y propósito. Antes de ser cantante, pasó por múltiples oficios: plomero, obrero, empleado de matadero. Ninguno duraba mucho, pero cada experiencia parecía empujarlo hacia el escenario que le daría sentido a su vida.
El nacimiento de Black Sabbath y la revolución del metal
A finales de los años 60, junto a Geezer Butler, Tony Iommi y Bill Ward, formó una banda que primero se llamó Polka Tulk Blues Band, luego Earth, y finalmente Black Sabbath, inspirado en una película de terror. En 1970 lanzaron su primer álbum homónimo, y pocos meses después Paranoid, que los catapultó a la fama con canciones como “Iron Man” y “War Pigs”.
Con un sonido oscuro, líricas siniestras y una estética basada en el horror, la banda se convirtió en la semilla del heavy metal. Discos como Master of Reality, Volume 4 y Sabbath Bloody Sabbath cimentaron su legado, mientras Ozzy emergía como un frontman magnético e impredecible.
Sin embargo, la espiral de excesos pronto afectó la dinámica del grupo. En 1979, tras años de conflictos internos, el guitarrista Tony Iommi lo despidió con el apoyo del resto de la banda. Ozzy estaba devastado, pero el fin de esa etapa marcaría el inicio de una nueva.
La era solista: del abismo al renacimiento
Hundido en una depresión y con adicciones fuera de control, Ozzy pasó semanas encerrado en un cuarto de hotel. Fue entonces cuando Sharon Arden, hija del manager Don Arden, lo rescató personal y profesionalmente. Lo convenció de grabar un álbum y se convirtió en su mánager. Más tarde sería su esposa.

Con músicos como Randy Rhoads, Bob Daisley y Lee Kerslake, nació Blizzard of Ozz (1980), con clásicos como “Crazy Train” y “Mr. Crowley”. El álbum fue un éxito inmediato, y el siguiente, Diary of a Madman (1981), lo consolidó como solista. Sin embargo, la tragedia golpeó de nuevo en 1982 con la muerte de Rhoads en un accidente aéreo, lo que sumió a Ozzy en una nueva crisis emocional.

A pesar de las pérdidas, su carrera siguió creciendo. Discos como Bark at the Moon (1983), The Ultimate Sin (1986), No Rest for the Wicked (1988) y No More Tears (1991) expandieron su popularidad global. En 1985, su presentación en Rock in Rio confirmó su estatus como figura clave del metal internacional.
Escándalos, excesos y demonios personales
Ozzy Osbourne fue tan famoso por su música como por sus actos fuera del escenario. En 1981, mordió la cabeza de una paloma en una reunión con ejecutivos de CBS. Un año después, repitió el acto con un murciélago lanzado desde el público, creyendo que era de utilería. Estos eventos cimentaron su imagen como el Príncipe de las Tinieblas.
También protagonizó hechos oscuros. En 1989, bajo el efecto de las drogas, intentó asesinar a Sharon, un episodio que ambos relataron años después en el documental The Nine Lives of Ozzy Osbourne. Fue arrestado e internado en una institución psiquiátrica durante seis meses.

A pesar de sus infidelidades, adicciones y comportamientos erráticos, Sharon permaneció a su lado. En 2016, tras descubrir una relación extramarital prolongada, consideró divorciarse, pero finalmente lo perdonó. Renovaron sus votos en 2017.
En 1986, fue demandado por los padres de un joven que se suicidó, alegando que su canción “Suicide Solution” lo influenció. El juez desestimó el caso, y Ozzy explicó que el tema hablaba sobre los peligros del alcoholismo, no de incitar al suicidio.
The Osbournes: un nuevo Ozzy en la cultura pop
Entre 2002 y 2005, MTV emitió el reality The Osbournes, centrado en la vida familiar de Ozzy, Sharon, Jack y Kelly. El programa mostró un costado humano del rockero: confundido por los controles remotos, cariñoso con sus hijos, caótico pero entrañable. Ganó un Emmy y se convirtió en pionero del formato de celebridades en casa.

El reality cambió la percepción pública de Ozzy. De figura temida pasó a ser un personaje adorablemente disfuncional. El programa documentó también la lucha de la familia con temas reales: la adicción, la enfermedad de Sharon y la exposición mediática. Su impacto fue tal que abrió la puerta a programas como Keeping Up with the Kardashians.
Despedida, enfermedad y legado eterno
En los últimos años, Ozzy enfrentó varios problemas de salud: Parkinson, cirugías de columna y lesiones derivadas de caídas. Aun así, siguió grabando, participando en conciertos y haciendo apariciones públicas. En 2023, anunció que no podría continuar con las giras, y poco tiempo después realizó su última presentación.

Rodeado de su familia, falleció esta mañana a los 76 años. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también un legado indestructible.
El eco de su voz en la eternidad
Ozzy Osbourne no solo fue un músico; fue un símbolo de rebeldía, exceso, caía y redención. Influenció a generaciones enteras y redefinió los límites del arte escénico. Su vida fue un torbellino de locura y genialidad. Y aunque ya no esté entre nosotros, su voz, su historia y su figura seguirán resonando en cada riff de guitarra, cada festival de metal y cada joven que encuentra consuelo en el ruido.
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