Con un lleno hasta las lámparas, El Rebaño empató 1-1 con el Puebla en el estadio Cuauhtémoc, gracias a que Roberto Alvarado está enchufado y volvió a aparecer en el momento más oportuno.
A pesar de la superioridad que ejercieron desde el primer minuto, las Chivas no fueron capaces de reflejarla en el marcador y se quedaron con las ganas de sumar su segunda victoria en el Apertura 2026.
Como en la mayoría de sus partidos, el equipo de Gabriel Milito se adueñó del balón, llevó el ritmo y fue el que más peligro generó en la portería rival.
De principio a fin fue el protagonista, pero le costó muchísimo trabajo reflejar su superioridad en el marcador.
El dominio del Rebaño era abrumador y, por instantes, fue desesperante para sus jugadores no aprovechar cada una de las acciones que creaban.
Entre las atajadas de Ricardo Gutiérrez, quien evitó al menos cuatro goles más y el milagroso poste de su portería, La Franja sobrevivía a los embates rojiblancos.
Cuando el asedio era demasiado, el Puebla se encontró con una jugada fortuita y no la desaprovechó.
Daniel Aguirre regaló el esférico en el centro del terreno de juego y La Franja contragolpeó.
El error del zaguero se combinó con un balón "escupido" de Raúl Rangel y una floja marcación de la defensa.
Eduardo Mustre apareció en el lugar indicado para capitalizar la jugada al minuto 26 y llenar de ilusión a la afición poblana. Hasta que apareció Roberto Alvarado con un toque de genialidad y viveza.
Al minuto 63, El Piojo cobró rápido un tiro de esquina, mientras la zaga camotera todavía se estaba acomodando, y con una finta dejó en el camino a un rival y metió un perfecto zurdazo para vencer al portero que parecía invencible.
De nueva cuenta, el habilidoso extremo mexicano salió al rescate de las Chivas, pero esta vez sólo sirvió para darle un punto, ante un Puebla que mostró buen juego de balón y orden en la cancha.









