Durante la Práctica 7 de la edición 110 de las 500 Millas de Indianápolis, el piloto estadounidense Alexander Rossi perdió el control del auto número 20 y se estrelló violentamente contra la barda de la curva 2 del óvalo de 2.5 millas. El impacto generó una reacción en cadena que terminó involucrando a otros dos autos.
El mexicano Pato O’Ward, del equipo Arrow McLaren, circulaba a pocos metros de Rossi y trató de esquivar el monoplaza accidentado, pero derrapó y terminó golpeándolo. Acto seguido, el auto número 18 de Romain Grosjean, de Dayle Coyne Racing, tampoco pudo evitar el conflicto y se fue contra el mismo muro.
Estado de los pilotos y daños
El regiomontano salió ileso del choque, aunque se evalúan los daños en su monoplaza número 5, con el que se espera que arranque el domingo desde la sexta posición. En caso de que los desperfectos sean mayores, podría recurrir al auto de repuesto.
Tras el accidente, O’Ward declaró: “Estoy bien, me siento mal por mi auto. Estuve en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. Estos carros no se detienen bien a esas velocidades, pisé los frenos y no pude hacer mucho para evitarlo. Alex está bien, Romain también… esto apesta.”
Por su parte, la doctora Julia Vaizer informó que Rossi estaba “despierto, alerta y con buen ánimo” tras ser evaluado en el centro médico del circuito.

Contexto de la 500 Millas de Indianápolis
La 500 Millas de Indianápolis es la carrera más importante del calendario de la IndyCar Series, y cada práctica previa resulta clave para ajustar los autos y estrategias. El accidente en la Práctica 7 obligó a detener la sesión y revisar las condiciones de seguridad, recordando los riesgos que implica competir en un óvalo de alta velocidad.














