La salida de Cruz Azul del Olímpico Universitario no fue parte de la planeación original. La decisión de última hora obligó al club a trasladar su localía a Puebla, lo que implica viajes superiores a los 130 kilómetros cada vez que el equipo juegue en casa.
Este escenario reduce tiempos de descanso, alarga jornadas de concentración y afecta la preparación física del plantel. De acuerdo con el periodista Adrián Esparza Oteo, la situación ha generado malestar tanto en jugadores como en el cuerpo técnico, conscientes de que el desgaste será constante durante el torneo.

Ajustes de calendario y logística apretada
La complejidad logística también impactó directamente en el calendario. El encuentro correspondiente a la Jornada 2 ante Atlas, originalmente programado para el martes 13 de enero, fue reprogramado al miércoles 14 de enero a las 17:00 horas, debido a la coincidencia con el partido Puebla vs. Mazatlán en el mismo recinto.
Este ajuste reduce aún más los márgenes de recuperación en un torneo que ya es corto por la cercanía del Mundial 2026.
Alarma por el estado del Estadio Cuauhtémoc
Las dudas sobre la nueva “casa” de Cruz Azul crecieron apenas horas antes de su debut. Durante el partido Puebla vs. Mazatlán, el estado de la cancha dejó una imagen preocupante que encendió las alarmas.
Al minuto 57, el defensor Jair Díaz se barrió para cortar un avance y levantó un gran trozo de césped junto con tierra suelta, dejando al descubierto un bache visible en el terreno de juego. La escena fue captada por las cámaras y transmitida en vivo, evidenciando que el pasto no está completamente asentado tras la remodelación reciente.
Reparaciones en pleno partido y más dudas
Tras el incidente, jardineros ingresaron al campo para reparar el área dañada, aunque la intervención solo reforzó la percepción de que la cancha aún no está lista para soportar encuentros de alta intensidad.
Las imágenes difundidas por reporteros como Fabrizio Domínguez Castilla muestran cómo el césped fue corregido en tiempo real, pese a que el estadio fue remodelado bajo especificaciones FIFA. El problema no parece ser el diseño, sino el tiempo insuficiente de asentamiento del pasto.
Riesgo acumulado por sobrecarga de partidos
El Estadio Cuauhtémoc recibirá tres partidos en menos de una semana, una exigencia elevada para una superficie que aún presenta irregularidades. Esta situación incrementa las dudas sobre la seguridad de los jugadores y el correcto desarrollo de los encuentros.
Para Cruz Azul, el debut como local llega en el peor momento posible: lejos de casa, con presión externa y con un campo que genera más preguntas que certezas.














