Entre enormes paredes de roca, aguas profundas y un paisaje que parece salido de una película de aventura se encuentra el Cañón del Infiernillo, uno de los escenarios naturales más sorprendentes de Zimapán, Hidalgo. El sitio se localiza en la zona limítrofe entre Hidalgo y Querétaro y forma parte de una región donde la naturaleza, la historia minera y una de las grandes obras de ingeniería hidráulica de México se encuentran en un mismo paisaje.
El atractivo pertenece al entorno de la Presa Zimapán, también conocida como Presa Fernando Hiriart Balderrama, y está relacionado con el cauce del río Moctezuma, formado por la confluencia de los ríos Tula y San Juan. Las paredes del cañón alcanzan alrededor de 400 metros de altura, creando un paisaje espectacular para quienes disfrutan de la fotografía, el senderismo, los recorridos en lancha y el turismo de aventura.
El lugar resulta especialmente atractivo porque no se trata solamente de contemplar un cañón. Alrededor existen comunidades, caminos serranos, antiguos espacios mineros, la presa, miradores, embarcaderos y atractivos como las Grutas de Xajhá, por lo que es posible organizar una escapada de varios días para conocer diferentes caras de esta región de Hidalgo.

¿Dónde está el Cañón del Infiernillo?
El Cañón del Infiernillo se encuentra en el municipio de Zimapán, al noroeste de Hidalgo, dentro de una zona de transición entre el paisaje semidesértico y las montañas de la Sierra Gorda. El cañón se extiende hacia la zona fronteriza con Querétaro y está estrechamente relacionado con el embalse de la Presa Zimapán.
Una de sus características más impresionantes es el encuentro de los cauces de los ríos Tula y San Juan. Al unirse, forman el río Moctezuma, cuyo curso atraviesa el espectacular cañón y marca parte de la frontera natural entre Hidalgo y Querétaro.
La ubicación explica buena parte de su belleza. Desde determinados puntos se observan montañas áridas, paredes verticales, agua y vegetación que aparece entre las grietas de la roca. El contraste hace que el paisaje cambie completamente dependiendo de la época del año, la cantidad de agua y las condiciones del clima.
Para quienes llegan por primera vez, es importante saber que Cañón del Infiernillo no debe confundirse con otro sitio del mismo nombre localizado en la Sierra Gorda de Querétaro, donde también existen recorridos de cañonismo. El atractivo de Zimapán está asociado principalmente al río Moctezuma, la Presa Zimapán y las Grutas de Xajhá.


Una historia marcada por el agua y la ingeniería
La historia moderna del Cañón del Infiernillo está estrechamente relacionada con la construcción del complejo hidroeléctrico de Zimapán.
Antes de convertirse en uno de los paisajes turísticos más conocidos del municipio, el cañón era fundamentalmente un espacio natural atravesado por los cauces de los ríos. Su estrechez y profundidad hicieron que la zona fuera elegida para desarrollar una importante obra hidráulica.
La construcción de la Presa Zimapán comenzó en 1990 y la central hidroeléctrica comenzó a operar el 27 de septiembre de 1996. La infraestructura fue diseñada para aprovechar el agua de los ríos Tula y San Juan y generar energía eléctrica.
La obra transformó de manera profunda el paisaje. La cortina de la presa se levantó dentro del cañón y dio origen a un enorme embalse. Estudios relacionados con el proyecto señalan que la cortina alcanza aproximadamente 203 metros de altura, mientras que el embalse se extendió por una superficie de más de 2 mil hectáreas.
El proyecto también tuvo consecuencias sociales y territoriales. La creación del embalse afectó terrenos y comunidades de distintos municipios de Hidalgo y Querétaro. Por ello, el paisaje que actualmente contempla el visitante es resultado de una combinación entre procesos naturales y una de las grandes transformaciones hidráulicas de la región.
Hoy, esa infraestructura forma parte inseparable de la experiencia turística. El viajero puede observar cómo una gigantesca obra de ingeniería quedó integrada entre las paredes de roca.

¿Por qué es famoso el Cañón del Infiernillo?
La principal razón para visitar el Cañón del Infiernillo es su espectacular paisaje. Sus paredes rocosas, que llegan a unos 400 metros de altura, producen una sensación de inmensidad difícil de apreciar en fotografías.
El río Moctezuma atraviesa este sistema de montañas y, dependiendo del punto desde donde se observe, el visitante puede encontrarse con enormes paredes verticales, pequeñas playas, zonas de vegetación y espacios donde el agua adquiere tonalidades intensas.
Pero el cañón también es famoso por la posibilidad de combinar naturaleza y aventura. En sus alrededores existen experiencias de senderismo, recorridos en lancha, pesca deportiva, exploración de grutas y actividades de aventura. La oferta depende del punto de acceso y de los prestadores locales.
Una de las mejores maneras de comprender las dimensiones del lugar es realizar un recorrido por el agua. Desde una embarcación, las paredes del cañón adquieren otra perspectiva y permiten apreciar la magnitud de las montañas.

Grutas de Xajhá: el complemento perfecto
Una visita al Cañón del Infiernillo puede combinarse con las Grutas de Xajhá, otro de los atractivos naturales más interesantes de Zimapán.
Las grutas se encuentran dentro de este sistema de cañones y son conocidas por sus aguas termales, que pueden alcanzar alrededor de 40 grados Celsius. El recorrido hasta ellas puede incluir caminatas por terrenos irregulares, cruces de arroyos y zonas rocosas, dependiendo de la ruta y las condiciones del lugar.
El contraste resulta extraordinario: primero aparecen las montañas y el paisaje semidesértico; después, los cañones se estrechan y finalmente aparecen las aguas termales.
Para quienes disfrutan de experiencias diferentes a las de un balneario convencional, este recorrido tiene un atractivo especial porque la experiencia se desarrolla en un entorno natural.
La dificultad, sin embargo, no debe subestimarse. Algunas rutas registradas hacia las grutas presentan desniveles importantes y terrenos técnicos, por lo que para visitantes sin experiencia es recomendable contratar un guía local y evitar realizar el recorrido por cuenta propia.

Paseo en lancha y actividades en la presa
La Presa Zimapán ofrece otra perspectiva del Cañón del Infiernillo. El embalse es utilizado para actividades recreativas como paseos en lancha y pesca deportiva, además de recorridos turísticos organizados por prestadores de la zona.
Uno de los puntos de acceso es el Embarcadero Saucillo, ubicado sobre la carretera Cadereyta-Zimapán. Desde este sector se realizan recorridos por el embalse y se pueden obtener vistas diferentes de las montañas.
La pesca deportiva también tiene presencia en la presa, particularmente para quienes buscan especies como la lobina, además de tilapia y carpa. Las condiciones y disposiciones para esta actividad pueden variar, por lo que conviene informarse localmente antes de pescar.

Cómo llegar al Cañón del Infiernillo desde Puebla
Si viajas desde Puebla capital, una opción práctica consiste en dirigirse hacia la zona metropolitana de Ciudad de México y posteriormente tomar las vías que conducen hacia Hidalgo.
Una vez en territorio hidalguense, la ruta puede continuar hacia Ixmiquilpan, posteriormente hacia Tasquillo y finalmente Zimapán. Desde la cabecera municipal se continúa hacia las diferentes zonas turísticas de la presa y el cañón.
Desde Pachuca, el trayecto hacia Zimapán es de poco más de dos horas, dependiendo del tráfico y del punto exacto al que se dirija el visitante. La ruta turística oficial recomienda avanzar por la carretera 85 hacia Actopan, continuar hasta Ixmiquilpan y después dirigirse hacia Tasquillo y Zimapán.
Desde Ciudad de México, el recorrido ronda las tres horas y media en condiciones normales, aunque el tiempo puede aumentar durante fines de semana, vacaciones o temporada de lluvias.
Un aspecto importante es que no existe un solo punto de llegada que permita conocer todo el Cañón del Infiernillo. La zona es extensa y las experiencias se distribuyen entre diferentes comunidades, miradores, embarcaderos y accesos.
Por eso, antes de salir conviene decidir si el objetivo principal será contemplar el cañón, hacer un paseo en lancha, visitar las grutas o contratar una experiencia de aventura.
¿Qué llevar para visitar el Cañón del Infiernillo?
Si el plan consiste solamente en contemplar el paisaje, la visita puede ser sencilla. Pero si quieres internarte en el cañón o llegar hasta las grutas, debes prepararte para una experiencia mucho más exigente.
Lleva calzado antiderrapante, ropa cómoda, protector solar, gorra o sombrero, suficiente agua y una muda adicional de ropa si realizarás actividades acuáticas.
Para los recorridos por zonas rocosas es preferible utilizar zapatos de senderismo y evitar sandalias abiertas. También resulta útil llevar una bolsa impermeable para proteger teléfono, cámara y documentos.
No olvides efectivo. En comunidades rurales y puntos turísticos alejados puede ser limitada la disponibilidad de terminales bancarias o señal telefónica.
Y, sobre todo, no te aventures por el cauce del río sin conocer las condiciones del lugar. Durante la temporada de lluvias el nivel del agua puede cambiar rápidamente y algunos recorridos pueden volverse peligrosos. En las actividades de cañonismo o exploración de grutas es recomendable utilizar guías locales y equipo especializado.
El mejor momento para conocerlo
El Cañón del Infiernillo puede visitarse durante buena parte del año, pero las condiciones climáticas deben tomarse en cuenta.
Para actividades que implican caminar por el cauce, atravesar arroyos o visitar las Grutas de Xajhá, la temporada de lluvias merece especial precaución. Los recorridos pueden cambiar de dificultad y algunos pasos pueden resultar peligrosos cuando aumenta el caudal.
Para quienes buscan disfrutar principalmente de los paisajes, fotografías y paseos por la presa, un día despejado permite apreciar mejor el contraste entre el agua, las paredes rocosas y la vegetación.
Zimapán: el viaje no termina en el cañón
Uno de los grandes atractivos de visitar el Cañón del Infiernillo es que se encuentra dentro de una región turística mucho más amplia.
Zimapán recibió el nombramiento de Pueblo Mágico en 2018 y conserva una fuerte identidad vinculada con la minería. El municipio también posee atractivos como El Vigilante, el Cañón de San Cristóbal, el Parque Nacional Los Mármoles, las Grutas de Xajhá, la Presa Zimapán, antiguas instalaciones mineras y su centro histórico.
La historia minera es particularmente interesante porque en la región se relaciona el descubrimiento del vanadio, elemento químico identificado por Andrés Manuel del Río en 1801 a partir de minerales de una mina de Zimapán.
Por ello, una buena ruta puede comenzar en el centro de Zimapán, continuar hacia los paisajes de la presa y dedicar posteriormente tiempo al Cañón del Infiernillo y las grutas.

Un destino para quienes buscan algo diferente
El Cañón del Infiernillo, Hidalgo, no es el típico destino donde basta con llegar, estacionar el automóvil y caminar unos cuantos metros para encontrar el atractivo principal. Su encanto está precisamente en descubrirlo poco a poco.
Las montañas, el río Moctezuma, el enorme embalse, la presa, los caminos serranos y las grutas forman un paisaje que combina naturaleza e ingeniería en un mismo escenario.
Para el viajero que busca aventura, senderismo, fotografía, naturaleza y paisajes poco comunes, es una de las escapadas más interesantes que ofrece el norte de Hidalgo.
Y si además se combina con el Pueblo Mágico de Zimapán, El Vigilante, la gastronomía regional y otros atractivos de la zona, el recorrido puede convertirse en un viaje completo por una de las regiones menos conocidas y más sorprendentes de Hidalgo.

*BC