En el sur de Guanajuato hay un lugar donde la geología se cruza con la historia de un pueblo. El Lago Cráter La Joya, en Yuriria, ocupa el interior de una antigua estructura volcánica y forma parte de un paisaje que durante siglos ha alimentado relatos sobre aguas rojizas, naturaleza y acontecimientos difíciles de explicar para quienes habitaron la región.
Pero detrás de esas historias hay algo todavía más interesante: La Joya está relacionada con el origen del nombre de Yuriria.
Actualmente, el lago forma parte de un Área Natural Protegida de 1,479.007 hectáreas, rodeada por los cerros El Capulín, Santiago y El Porullo. Además de su valor geológico, el sitio conserva vegetación de selva baja caducifolia y funciona como refugio para numerosas especies de fauna.
Un lago dentro de un antiguo cráter volcánico
A primera vista puede parecer una pequeña laguna rodeada de cerros. Su origen, sin embargo, está debajo del paisaje.
La Joya se encuentra dentro de un cráter volcánico, una característica que distingue este sitio de la famosa Laguna de Yuriria. La información turística oficial de Guanajuato lo incluye entre los volcanes que forman parte del paisaje del sur del estado.
El paso del tiempo transformó aquella estructura volcánica en un ecosistema donde el agua, la vegetación y las paredes naturales del cráter crearon uno de los escenarios menos conocidos de Yuriria.
El sitio resulta especialmente atractivo para quienes buscan senderismo, fotografía de paisaje y observación de aves, pero también para quienes quieren conocer un espacio natural ligado directamente a la historia de la ciudad.
La antigua "laguna de sangre" que dio nombre a Yuriria
La historia se vuelve todavía más interesante al retroceder hasta el siglo XVI.
Investigaciones académicas basadas en documentos históricos señalan que el antiguo nombre Yuririapúndaro está relacionado con una laguna que se encontraba entre las viviendas de aquella población.
La Relación Geográfica de 1580 describía un cuerpo de agua de aproximadamente media legua de perímetro cuya tonalidad era rojiza. Estudios posteriores identifican aquella antigua "laguna de sangre" con el actual cráter de La Joya.
El topónimo procede del purépecha y está relacionado precisamente con las ideas de sangre, laguna y lugar.
Eso significa que el pequeño lago volcánico que hoy puede visitar un viajero no es únicamente un atractivo natural: está relacionado con la identidad histórica del propio Yuriria.
¿Por qué las aguas de La Joya se veían rojas?
La descripción de aguas semejantes a la sangre aparece desde documentos coloniales, pero el fenómeno tiene explicaciones naturales.
Investigaciones históricas recientes relacionan aquella coloración con procesos de sedimentación en el fondo del cráter. El aspecto rojizo quedó tan arraigado en la memoria colectiva que terminó incorporándose a las historias transmitidas durante generaciones.
Con el tiempo surgieron también relatos que asociaban los cambios de color del agua con terremotos.
Uno de los episodios más recordados ocurrió alrededor de los sismos de 1985, cuando testimonios locales volvieron a hablar de cambios en la apariencia del lago. De ahí surgieron historias según las cuales La Joya podía anticipar movimientos telúricos.
Sin embargo, no existe evidencia científica que permita afirmar que el lago predice terremotos. Esa interpretación debe entenderse como parte de la tradición oral y del conjunto de leyendas que rodean al lugar.
La Joya y la Laguna de Yuriria no son lo mismo
La similitud de los nombres y su cercanía pueden generar confusión, pero se trata de dos cuerpos de agua completamente diferentes.
La Joya tiene origen volcánico y está relacionada con el antiguo topónimo Yuririapúndaro.
La Laguna de Yuriria, mucho más extensa y visible en el paisaje actual, tiene otro origen. Su configuración está relacionada con una gran obra hidráulica impulsada en el siglo XVI por fray Diego de Chávez, mediante el aprovechamiento y conducción de agua hacia terrenos que entonces presentaban zonas pantanosas y ciénagas.
La transformación terminó creando uno de los elementos paisajísticos más característicos de esta región de Guanajuato.
Por eso, cuando los documentos antiguos hablan de aquella pequeña laguna rojiza situada entre las viviendas, no se refieren a la actual Laguna de Yuriria, sino a La Joya.
Un refugio para 185 especies de fauna
El valor de La Joya tampoco se limita a su pasado.
En febrero de 2026 se conmemoraron 25 años de su declaratoria como Área Natural Protegida, condición que mantiene desde 2001.
Actualmente se reportan 185 especies de fauna, entre ellas 146 especies de aves. Esta riqueza convierte al lugar en un punto de interés dentro de la ruta migratoria del centro del país.

Durante determinadas temporadas es posible observar aves residentes y migratorias mientras se recorren los senderos del área.
El entorno está formado por el lago, vegetación de selva baja caducifolia y los cerros El Capulín, Santiago y El Porullo, que en conjunto forman un corredor natural con vistas panorámicas.
Además, estas elevaciones tienen importancia en la captación del agua de lluvia y la recarga hídrica de la región.
Qué hacer en el Lago Cráter La Joya
La visita está enfocada principalmente en el contacto con la naturaleza. Caminar, observar aves, realizar fotografía de paisaje y recorrer los alrededores del cráter son algunas de las opciones.
Uno de sus atractivos es que no se necesita alejarse demasiado de Yuriria para encontrar un paisaje completamente distinto al del Centro Histórico.
Dentro del entorno también se encuentra la Virgen del Peñasco, vinculada con la tradición religiosa de la comunidad. En este punto conviene atender las indicaciones locales sobre accesos, debido a que la capilla ha registrado afectaciones estructurales en años anteriores.
Al tratarse de un Área Natural Protegida, el recorrido debe realizarse respetando senderos, vegetación y fauna, además de evitar dejar residuos.

Cómo llegar al Lago Cráter La Joya
Llegar es relativamente sencillo porque La Joya se localiza muy cerca de la zona urbana de Yuriria.
Desde el Centro Histórico de Yuriria, el trayecto en automóvil es de aproximadamente 10 minutos, de acuerdo con la información turística oficial de Guanajuato. Una opción práctica para el visitante es buscar en el navegador "Lago Cráter La Joya, Yuriria" y seguir la ruta hacia el área ubicada al pie del Cerro del Capulín.
Quienes llegan desde otras ciudades deben tomar primero como referencia Yuriria, Guanajuato, y desde la cabecera municipal continuar hacia La Joya.
Por su proximidad con el centro, el recorrido puede combinarse en una misma jornada con otros atractivos del Pueblo Mágico, especialmente el Templo y Exconvento de San Pablo y la Laguna de Yuriria.
Antes de emprender una caminata por los senderos es recomendable consultar las condiciones de acceso, especialmente durante la temporada de lluvias.
Un paisaje donde se encuentran naturaleza e historia
La singularidad del Lago Cráter La Joya está precisamente en todo lo que cabe alrededor de un cuerpo de agua relativamente pequeño.
Es un vestigio del pasado volcánico de Guanajuato, un refugio para decenas de especies, un espacio para caminar entre cerros y, al mismo tiempo, un sitio cuya historia se remonta a varios siglos antes de convertirse en atractivo turístico.

Las antiguas referencias a una laguna de aguas rojizas sobrevivieron en documentos, relatos y leyendas. Hoy permiten entender por qué aquel cráter tuvo tal importancia para sus habitantes que terminó relacionado con el nombre de toda una población.
Y esa es quizá la mayor sorpresa de La Joya: visitar este lugar no significa únicamente llegar hasta el interior de un antiguo volcán. También permite acercarse al paisaje que ayudó a darle identidad a Yuriria.
*ARD









