El aceite de argán para el cabello se ha convertido en uno de los ingredientes más utilizados en tratamientos contra el frizz o encrespamiento. Su popularidad se debe a que puede mejorar la suavidad, aportar brillo y facilitar el peinado, aunque no todos los beneficios que se le atribuyen cuentan con respaldo científico.
Este aceite vegetal, obtenido de las semillas del árbol de argán, contiene ácidos grasos y compuestos antioxidantes. En cosmética se utiliza tanto en productos puros como en fórmulas combinadas con acondicionadores, siliconas y otros aceites.
Su principal utilidad está relacionada con el acondicionamiento y la apariencia del cabello, especialmente cuando presenta resequedad, aspereza o dificultad para desenredarse. Sin embargo, usarlo correctamente es tan importante como elegir el producto.
¿Qué beneficios tiene el aceite de argán para el cabello?
El aceite de argán puede ayudar a que la superficie del cabello se sienta más suave y tenga una apariencia más brillante. También contribuye a controlar los cabellos sueltos y el encrespamiento, al actuar como un producto de acabado.
La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) recomienda utilizar pequeñas cantidades de aceite, incluido el de argán, cuando el cabello continúa seco o encrespado después de aplicar un acondicionador sin enjuague.
Entre los beneficios cosméticos que se buscan con este ingrediente destacan una mayor facilidad para peinar, menos aspereza al tacto y una apariencia más uniforme de las puntas.
No obstante, estos resultados pueden variar dependiendo de la cantidad aplicada, las características del cabello y los demás ingredientes del producto.
Cómo aplicar aceite de argán para controlar el frizz sin dejar el pelo grasoso
Una de las recomendaciones más importantes es comenzar con una cantidad pequeña y distribuirla de medios a puntas, evitando concentrar el producto cerca de las raíces.
En el cabello fino o lacio, las fórmulas ligeras suelen ser más adecuadas porque un exceso de aceite puede dejarlo pesado o con apariencia grasosa.
Cuando el cabello es grueso, rizado o muy seco, puede necesitar una mayor cantidad de acondicionamiento. En estos casos, el aceite puede utilizarse como complemento de una crema o tratamiento sin enjuague.
Si se aplica sobre el cabello húmedo, conviene retirar primero el exceso de agua y distribuir el producto de manera uniforme. Esto ayuda a evitar que se acumule en una sola zona.
En el cabello seco, una pequeña cantidad puede utilizarse para mejorar el acabado, controlar los mechones levantados y aportar brillo.
La AAD también recomienda evitar la acumulación de acondicionadores y productos de acabado sobre el cuero cabelludo, ya que pueden causar irritación.
¿El aceite de argán realmente repara el cabello dañado?
Una de las dudas más frecuentes es si el aceite de argán puede reparar las puntas abiertas o recuperar el cabello deteriorado por tintes, decoloraciones y herramientas de calor.
La respuesta requiere distinguir entre mejorar la apariencia del daño y reparar la estructura capilar.
Un producto con aceite de argán puede suavizar temporalmente una fibra capilar áspera y hacer que las puntas abiertas resulten menos visibles. Sin embargo, esto no significa que vuelva a unir permanentemente las fibras que ya se separaron.
En 2022, un estudio publicado en Journal of Cosmetic Dermatology encontró que el tratamiento previo con aceite de argán redujo la pérdida de proteínas en mechones de cabello humano expuestos a un agente oxidante.
El resultado sugiere un posible efecto protector frente a determinadas condiciones de daño, pero no demuestra una reparación permanente del cabello ya deteriorado ni permite asegurar que todos los productos comerciales produzcan el mismo beneficio.
Otra revisión científica, publicada ese mismo año en Journal of Drugs in Dermatology, encontró que la evidencia clínica disponible sobre el aceite de argán continúa siendo insuficiente para respaldar afirmaciones amplias sobre crecimiento o mejoría de la calidad capilar.
Por ello, tampoco está demostrado que el aceite de argán haga crecer el cabello más rápido o sirva como tratamiento contra la caída.
Aceite de argán o aceite de coco: ¿cuál conviene más?
Aunque ambos ingredientes aparecen con frecuencia en tratamientos capilares, no tienen exactamente el mismo respaldo científico ni se utilizan siempre con el mismo propósito.
El aceite de argán suele elegirse como producto de acabado para mejorar la suavidad, el brillo y la apariencia del encrespamiento. No obstante, su eficacia clínica específica todavía necesita más investigación.
El aceite de coco cuenta con evidencia más consistente para ciertos problemas relacionados con el cabello quebradizo, según una revisión sistemática que comparó investigaciones sobre coco, argán y ricino.
Eso no significa que el coco sea necesariamente la mejor opción para todas las personas. Su textura, la cantidad utilizada y la respuesta del cabello también influyen en el resultado.
La elección debe considerar si el objetivo es mejorar el acabado después del peinado, controlar la resequedad o reducir algunos tipos de daño asociados a la fragilidad capilar.
¿Qué diferencia hay entre un aceite de argán puro y un sérum capilar?
No todos los productos que anuncian aceite de argán tienen la misma composición.
Un aceite de argán puro contiene esencialmente ese ingrediente y permite controlar directamente la cantidad utilizada. Sin embargo, puede resultar demasiado pesado para algunos tipos de cabello si se aplica en exceso.
Un sérum capilar con argán puede incorporar siliconas, emolientes y otros ingredientes acondicionadores que ayudan a distribuir el producto, reducir la fricción y mejorar el acabado.
También existen fórmulas en espray que combinan argán con aceites de coco o aguacate, diseñadas para facilitar su aplicación.
Por eso, el nombre del ingrediente destacado no basta para conocer el comportamiento del producto. Es necesario revisar la lista de ingredientes, las instrucciones del fabricante y el tipo de cabello para el que está formulado.
Un sérum tampoco debe considerarse automáticamente un protector térmico. Si se utilizan planchas, tenazas o secadoras, conviene elegir un producto cuya etiqueta indique específicamente esa función y moderar la exposición al calor.
Cómo elegir un tratamiento con aceite de argán según tu cabello
Para el cabello fino, conviene empezar con fórmulas ligeras y aplicar cantidades mínimas en las puntas.
En el cabello rizado o grueso, un tratamiento más acondicionador puede ayudar a mejorar el manejo y reducir el aspecto encrespado.
Cuando el cabello está teñido, decolorado o sometido a calor, el aceite puede complementar una rutina de cuidado, pero no sustituye el acondicionador ni las medidas para prevenir daños.
Si existen roturas persistentes, caída notable o problemas del cuero cabelludo, lo adecuado es consultar a un dermatólogo, en lugar de depender exclusivamente de aceites cosméticos.
El aceite de argán puede ser útil para conseguir un cabello de aspecto más suave y brillante, siempre que se utilice en cantidades adecuadas y con expectativas realistas. Su valor principal está en el cuidado cosmético, no en promesas de reparación definitiva o crecimiento capilar.
*ARD

