Los alimentos ultraprocesados, como refrescos, botanas empaquetadas, cereales azucarados y comidas instantáneas, vuelven a estar bajo la mirada de los científicos. Una investigación realizada en Canadá encontró que las personas que consumían mayores cantidades de estos productos tenían más probabilidades de presentar lesiones vasculares cerebrales, aunque sus resultados en pruebas de memoria y capacidad cognitiva no fueron significativamente diferentes.
El estudio, publicado el 15 de octubre de 2026 en la revista JAMA Network Open, analizó a 8,783 adultos de entre 35 y 69 años. Los investigadores identificaron mediante resonancias magnéticas alteraciones cerebrales que pueden desarrollarse sin provocar síntomas evidentes.
Entre los participantes con mayor consumo de ultraprocesados, las probabilidades relativas de presentar estas lesiones fueron 40% más altas respecto al grupo que comía menos. La investigación identificó una asociación estadística, pero no demostró que estos alimentos provoquen directamente daño cerebral.
¿Qué alimentos se consideran ultraprocesados?
Los investigadores utilizaron la clasificación NOVA, que agrupa los alimentos según el grado y propósito de su procesamiento industrial.
Entre los productos que habitualmente pertenecen a la categoría de ultraprocesados se encuentran:
- Refrescos y bebidas azucaradas, incluidas diversas bebidas energéticas.
- Papas fritas y botanas empaquetadas con saborizantes y otros aditivos.
- Galletas, pastelillos y panes industriales elaborados con formulaciones complejas.
- Cereales de desayuno azucarados y determinadas barras comerciales.
- Sopas instantáneas y comidas listas para calentar.
- Salchichas, nuggets y otros productos cárnicos reconstituidos.
- Helados y postres industriales con saborizantes, emulsionantes u otros ingredientes característicos de estas formulaciones.

La Organización Panamericana de la Salud identifica estos productos como formulaciones industriales elaboradas principalmente con sustancias derivadas de alimentos y aditivos destinados a modificar su sabor, textura, color o conservación.
No todo alimento empacado es ultraprocesado. Las verduras congeladas sin ingredientes añadidos, la leche pasteurizada y otros alimentos mínimamente procesados pertenecen a categorías diferentes.
¿Los ultraprocesados realmente afectan la memoria?
El resultado más llamativo de la investigación apareció en las imágenes del cerebro, no en las pruebas de memoria.
Los especialistas encontraron una mayor frecuencia de lesiones vasculares cerebrales subclínicas entre quienes consumían más ultraprocesados. Estas alteraciones incluyen pequeños infartos que pueden pasar inadvertidos y cambios en la sustancia blanca, el tejido que facilita la comunicación entre distintas regiones cerebrales.
Sin embargo, al evaluar las capacidades cognitivas de los participantes mediante las pruebas Montreal Cognitive Assessment (MoCA) y Digital Symbol Substitution Test (DSST), los investigadores no encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre el consumo de ultraprocesados y el desempeño obtenido.
Es decir, las resonancias mostraron diferencias en la salud vascular cerebral, pero las pruebas utilizadas no demostraron que quienes comían más ultraprocesados tuvieran peor memoria o capacidad cognitiva.
El estudio también encontró más grasa corporal
Los investigadores observaron diferencias en la composición corporal de los participantes. Quienes pertenecían al grupo de mayor consumo presentaban, en promedio, 1.7 puntos porcentuales más de grasa corporal y aproximadamente 5.7 mililitros adicionales de grasa visceral, después de realizar ajustes estadísticos.
Las lesiones vasculares cerebrales aparecieron en el 11.3% del grupo de mayor consumo, frente al 8.1% del grupo de menor consumo. La diferencia descriptiva fue de 3.2 puntos porcentuales.
Los autores utilizaron cuestionarios de frecuencia alimentaria para estimar la dieta habitual y resonancias magnéticas para examinar el cerebro. Como se trató de un estudio transversal, los resultados no permiten establecer qué ocurrió primero ni demostrar una relación directa de causa y efecto.
El estudio científico publicado en JAMA Network Open señala que se necesitan investigaciones de seguimiento para determinar si las alteraciones observadas preceden a cambios posteriores en las funciones cognitivas.
Los resultados publicados hasta ahora vinculan el consumo elevado de ultraprocesados con determinadas señales de afectación vascular cerebral, pero no acreditan una pérdida de memoria causada por estos alimentos.
*ARD