El cabello también envejece. Con el paso de los años pueden cambiar su color, grosor, densidad, brillo y textura, mientras disminuye la producción de sebo y algunas fibras se vuelven más secas, frágiles o difíciles de manejar. No todos esos cambios tienen el mismo origen ni pueden corregirse con un producto cosmético.
La edad interviene, pero no actúa sola. La exposición al sol, la fricción, el calor, los procesos químicos y otros factores ambientales también deterioran progresivamente la fibra. Por eso, cuando se habla de envejecimiento capilar, conviene separar lo que ocurre dentro del folículo de los daños acumulados en el cabello que ya ha crecido. 
Cinco cambios que puede presentar el cabello con la edad
Uno de los más visibles son las canas, relacionadas con una menor actividad de los melanocitos responsables de la pigmentación. A ellas se suman modificaciones en el diámetro de la fibra y una reducción de la densidad capilar que puede hacer que el cabello parezca más fino o menos abundante.
También puede disminuir la producción de sebo, con efectos en el brillo y la sensación de suavidad. La fibra pierde parte de sus propiedades mecánicas y puede aumentar su fragilidad, mientras los cambios en su curvatura favorecen una apariencia más áspera o con mayor frizz.
Los especialistas distinguen, sin embargo, dos procesos. El primero ocurre en el folículo piloso e incluye cambios como pérdida de pigmentación y miniaturización. El segundo afecta a la fibra por el desgaste natural y ambiental. Un champú o una mascarilla pueden acondicionar esa fibra y mejorar su apariencia, pero eso no equivale a revertir todos los mecanismos biológicos ligados al envejecimiento. 
Ácido hialurónico y vitamina E: qué pueden aportar al cabello
La industria cosmética ha incorporado ingredientes conocidos por el cuidado de la piel a productos capilares. Un ejemplo es la línea Chronologiste de Kérastase, que incluye ácido hialurónico, vitamina E y un activo que la marca denomina Abyssine.
En la mascarilla Masque Intense Régénérant, Kérastase presenta al ácido hialurónico como un ingrediente orientado a la hidratación de cuero cabelludo y fibra. La fórmula incluye sodium hyaluronate, una forma de ácido hialurónico, junto con componentes acondicionadores diseñados para favorecer suavidad, manejabilidad y retención de humedad.
La fórmula también contiene tocopherol, es decir, vitamina E. Este punto es relevante porque algunas descripciones comerciales de la gama han mencionado vitamina C, mientras que las listas actuales de ingredientes del champú Bain Régénérant y de la mascarilla muestran vitamina E.
Kérastase promociona estos productos para cinco signos visibles asociados con el cabello envejecido: sequedad, falta de brillo, pérdida de volumen, menor grosor y frizz. La mascarilla también promete una fibra más suave y manejable, pero esos beneficios corresponden a resultados cosméticos comunicados por la propia marca, no a evidencia de que pueda revertir el envejecimiento del folículo. Kérastase
Cuidar la fibra no significa rejuvenecer el folículo
El cuidado capilar puede ayudar a disminuir sequedad, fricción y rotura, además de mejorar temporalmente el brillo, la suavidad y la apariencia del cabello. Esa diferencia permite entender mejor qué puede esperarse de una mascarilla o champú y evita atribuirles resultados que corresponden a procesos biológicos más complejos.
La literatura dermatológica señala que el envejecimiento capilar incluye cambios tanto cuantitativos como cualitativos y que factores como genética, estilo de vida y exposición ambiental influyen en su evolución. La pérdida importante de densidad, cambios repentinos o problemas persistentes del cuero cabelludo pertenecen a un terreno distinto del acondicionamiento cosmético de la fibra.
*ARD