La salud mental y el estrés crónico se han convertido en temas prioritarios debido al impacto que tienen sobre el organismo. Especialistas advierten que vivir bajo tensión constante no solo afecta las emociones, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, entre ellas el infarto.
Cómo el estrés crónico afecta al corazón y al organismo
El estrés crónico dejó de ser considerado únicamente un problema emocional para convertirse en uno de los principales factores que influyen en la salud cardiovascular. Así lo explicó el cardiólogo Mario Boskis, quien señaló que las emociones sostenidas en el tiempo generan cambios biológicos capaces de deteriorar distintos órganos.
De acuerdo con el especialista, cuando una persona enfrenta una situación de peligro o presión, el cuerpo libera adrenalina y noradrenalina, hormonas que aumentan la frecuencia cardíaca y preparan al organismo para responder rápidamente. Este mecanismo resulta normal cuando ocurre de manera ocasional.
Sin embargo, el problema surge cuando el estrés permanece durante semanas o meses. En esos casos, el organismo comienza a producir mayores cantidades de cortisol, una hormona relacionada con diversas alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
El cortisol provoca daños progresivos en el organismo
El exceso de cortisol puede desencadenar múltiples consecuencias para la salud. Entre ellas destacan el aumento de la presión arterial, la elevación de los niveles de glucosa en la sangre y una mayor facilidad para acumular grasa corporal.
Además, Boskis explicó que esta hormona afecta directamente al endotelio, la capa interna que recubre las arterias. Cuando esta estructura se inflama, aumenta el riesgo de formar placas que obstruyan el flujo sanguíneo, favoreciendo la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Diversas investigaciones citadas por el especialista indican que el estrés crónico puede llegar a casi duplicar la probabilidad de sufrir un infarto, por lo que hoy es considerado un factor de riesgo comparable con la hipertensión o el colesterol elevado.
Síntomas del estrés crónico que no deben ignorarse
Uno de los principales problemas del estrés es que muchas personas no identifican sus síntomas hasta que las consecuencias comienzan a afectar su calidad de vida.
Entre las señales más frecuentes se encuentran las palpitaciones, alteraciones del sueño, dolores de cabeza persistentes, irritabilidad, ansiedad, cambios en el apetito y dificultades para concentrarse. Estos síntomas pueden presentarse incluso en personas jóvenes y sin antecedentes de enfermedades cardíacas.
El cardiólogo destacó que la autopercepción suele ser complicada. En numerosas ocasiones son los familiares, amigos o incluso el médico quienes detectan cambios importantes en el comportamiento o en el estado físico del paciente antes que él mismo.
Cuando el estrés puede confundirse con una emergencia cardíaca
El especialista también advirtió que algunos episodios de estrés intenso pueden parecerse a un ataque cardíaco.
En ciertos casos, una persona experimenta dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración excesiva y una fuerte sensación de muerte inminente, síntomas que también aparecen durante un ataque de pánico. Debido a ello, recomendó acudir inmediatamente a un servicio médico para descartar un problema cardiovascular real antes de asumir que se trata únicamente de ansiedad.
La atención oportuna permite identificar tanto enfermedades cardíacas como trastornos relacionados con la salud mental, facilitando un tratamiento adecuado.
El estrés es un problema de salud pública
Mario Boskis señaló que el estrés representa actualmente un fenómeno de gran magnitud. Como ejemplo, mencionó que en Argentina cerca del 49 % de los adultos afirma sentirse estresado, una cifra que refleja la creciente presión emocional que enfrentan muchas personas.
No obstante, aclaró que no todos los individuos que se consideran estresados desarrollarán complicaciones cardiovasculares. El desafío para los profesionales consiste en identificar quiénes presentan un mayor riesgo para intervenir de forma preventiva.
El especialista agregó que el denominado estrés psicosocial también influye en la incidencia de infartos. De hecho, diversos estudios han observado un incremento de estos eventos los domingos por la noche y los lunes, momentos asociados al regreso de las actividades laborales y al aumento de la tensión emocional.
Cómo reducir el impacto del estrés en la salud
Aunque el estrés forma parte de la vida cotidiana, los especialistas coinciden en que existen hábitos que ayudan a disminuir sus efectos negativos sobre el organismo.
Dormir entre siete y ocho horas diarias, realizar actividad física de manera regular, mantener una alimentación equilibrada, limitar el consumo de alcohol y tabaco, practicar técnicas de relajación y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario son algunas de las medidas más recomendadas.
Asimismo, acudir periódicamente al médico para controlar la presión arterial, los niveles de colesterol y glucosa permite detectar factores de riesgo antes de que aparezcan complicaciones mayores.
Los expertos concluyen que cuidar la salud mental también significa proteger el corazón. Reconocer las señales del estrés crónico y actuar a tiempo puede marcar la diferencia para prevenir enfermedades cardiovasculares y mejorar la calidad de vida.
Con información de La Nación
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