En países como China, Japón y otras regiones de Asia, las personas suelen descansar, conversar o incluso comer mientras permanecen en una posición de cuclillas profundas. Aunque esta postura parece sencilla para millones de personas, numerosos visitantes extranjeros descubren que mantenerla sin perder el equilibrio representa un verdadero desafío.
Especialistas en movimiento humano señalan que la llamada sentadilla asiática o sentadilla profunda puede ofrecer beneficios relacionados con la movilidad, la flexibilidad y la independencia física durante la vejez.
Una postura cotidiana en gran parte de Asia
En diversas naciones asiáticas, ponerse en cuclillas forma parte de las actividades diarias. Las personas esperan el transporte público, descansan o realizan tareas domésticas mientras mantienen esta posición sin dificultad.
Por ello, numerosos videos de turistas intentando replicar la postura se han vuelto virales en Internet. Muchos terminan cayendo hacia atrás o necesitan apoyarse en paredes y muebles para conservar el equilibrio.
Sin embargo, los especialistas aseguran que esta capacidad no responde exclusivamente a factores genéticos. El estilo de vida y los hábitos cotidianos desempeñan un papel fundamental.
¿En qué consiste la sentadilla asiática?
La sentadilla profunda se diferencia de la sentadilla convencional que suele realizarse en los gimnasios.
Mientras una sentadilla común lleva los muslos hasta quedar paralelos al suelo, la versión profunda requiere:
- Flexionar completamente las rodillas.
- Separar ligeramente los pies.
- Mantener el pecho erguido.
- Llevar las caderas hasta acercarlas al suelo.
- Apoyar la parte posterior de los muslos sobre las pantorrillas.
Esta postura exige una mayor movilidad en tobillos, rodillas y caderas.

Expertos destacan la importancia de este movimiento
El profesor Christopher Powers, especialista en movimiento humano de la Universidad del Sur de California, explica que las sentadillas forman parte de casi todas las actividades cotidianas.
Acciones tan simples como:
- Sentarse en una silla.
- Levantarse del automóvil.
- Ir al baño.
- Recoger objetos del piso.
implican movimientos similares a una sentadilla.
Por ello, conservar esta capacidad puede favorecer la autonomía física a medida que pasan los años.
Los beneficios de las sentadillas profundas
Diversos estudios han mostrado que los movimientos profundos contribuyen a mejorar la movilidad y la flexibilidad del cuerpo.
Entre los beneficios más destacados se encuentran:
- Mayor movilidad en caderas y tobillos.
- Incremento de la flexibilidad.
- Fortalecimiento de piernas y glúteos.
- Disminución del dolor lumbar.
- Mejor equilibrio corporal.
- Conservación de la independencia física durante la vejez.
Además, los fisioterapeutas destacan que estos ejercicios involucran un mayor número de músculos respecto a las sentadillas tradicionales.
Los niños realizan esta postura de forma natural
Durante la infancia, la mayoría de las personas puede adoptar la posición de cuclillas sin problemas.
Los expertos explican que esto ocurre debido a:
- Mayor movilidad articular.
- Diferentes proporciones corporales.
- Menor rigidez muscular.
No obstante, con el paso de los años, muchas personas pierden esa capacidad.
El estilo de vida moderno influye en la pérdida de movilidad
Uno de los principales factores señalados por los especialistas es el sedentarismo.
Actualmente, gran parte de las actividades se desarrollan sentados:
- Trabajo de oficina.
- Uso constante de computadoras.
- Sillas y sofás.
- Inodoros elevados.
Como consecuencia, el cuerpo deja de practicar movimientos profundos con regularidad.
Christopher Powers resume esta situación con una frase sencilla:
"Si no lo usas, lo perderás".

¿Por qué en Asia resulta más común?
En países como Japón, ciertas actividades cotidianas siguen requiriendo movimientos profundos.
Por ejemplo:
- Quitarse los zapatos al entrar a casa.
- Sentarse sobre tatamis.
- Utilizar restaurantes tradicionales.
- Emplear baños de cuclillas en algunas zonas.
Estas costumbres ayudan a conservar la movilidad de las piernas y las caderas durante más tiempo.
La experiencia de Matt Hsu
Matt Hsu, entrenador especializado en movilidad y fuerza, señala que la posición en cuclillas no pertenece únicamente a Asia.
Según explica, también se encuentra en:
- África.
- Europa del Este.
- Países eslavos.
- Diversas culturas alrededor del mundo.
Incluso, pese a sus raíces asiáticas, Hsu perdió esta habilidad cuando tenía poco más de 20 años tras una lesión deportiva que lo obligó a permanecer sentado durante largos periodos.
El entrenador recuerda que llegó a perder tanta flexibilidad que ni siquiera podía tocarse los tobillos.
Sin embargo, mediante ejercicios progresivos logró recuperar la capacidad de hacer sentadillas profundas.
Cómo aprender la sentadilla asiática
Los especialistas recomiendan avanzar de manera gradual y evitar movimientos bruscos.
Algunas sugerencias son:
Utilizar apoyo
Las personas pueden sujetarse de:
- Una silla.
- Una mesa.
- La encimera de la cocina.
Esto proporciona estabilidad y reduce el riesgo de lesiones.
Descender poco a poco
No es necesario llegar al suelo desde el primer intento.
Lo recomendable es bajar únicamente hasta donde el cuerpo se sienta cómodo.
Practicar todos los días
Realizar varias repeticiones diarias permite mejorar progresivamente la movilidad.
Con el paso de las semanas, muchas personas pueden alcanzar una mayor profundidad.
La edad también influye
A medida que envejecemos, la movilidad articular disminuye de forma natural.
Las zonas que suelen perder flexibilidad son:
- La columna vertebral.
- Las caderas.
- Las rodillas.
- Los tobillos.
Por ello, las sentadillas profundas no deben convertirse en una meta obligatoria para todos.
No todas las personas tienen la misma anatomía
Los especialistas subrayan que cada cuerpo presenta características distintas.
Factores como:
- La longitud del fémur.
- La estructura de las caderas.
- La movilidad de los tobillos.
- Lesiones previas.
pueden dificultar la ejecución de una sentadilla profunda, incluso en personas físicamente activas.
Por esa razón, los fisioterapeutas adaptan los ejercicios según las necesidades de cada paciente.
El objetivo principal es conservar la independencia
Actualmente no existen estudios concluyentes que demuestren los efectos de practicar sentadillas profundas durante décadas.
Sin embargo, muchos especialistas coinciden en que mantenerse en movimiento constituye uno de los factores más importantes para conservar la autonomía.
Más allá de alcanzar una postura perfecta, el verdadero objetivo consiste en poder levantarse del suelo, moverse con seguridad y conservar la capacidad de realizar las actividades cotidianas de forma independiente.
Matt Hsu sostiene que aprender a controlar el propio cuerpo representa una herramienta esencial para envejecer con mayor calidad de vida.
Con información de BBC
*ARD














