Durante décadas, la relación entre el café y la salud cardiovascular ha generado debate en la comunidad médica. Tradicionalmente, especialistas advirtieron que la cafeína podría afectar el ritmo cardíaco, elevar la presión arterial o provocar arritmias. Sin embargo, los avances científicos han transformado esta percepción.
Actualmente, investigaciones lideradas por instituciones como la Universidad de Harvard, los National Institutes of Health y el Framingham Heart Study han analizado millones de datos poblacionales. Estos estudios han permitido comprender con mayor precisión cómo influye el consumo de café en la salud del corazón.
Beber café podría reducir el riesgo cardiovascular
Los resultados son claros: el consumo moderado de café se asocia con una menor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con los estudios, cada taza adicional al día puede reducir entre un 5 % y un 8 % el riesgo de insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares.
Esto significa que, en adultos sanos, el café no solo es seguro, sino que puede funcionar como un aliado en la prevención de enfermedades del corazón. Además, no se ha demostrado un aumento significativo en arritmias o hipertensión en la población general.
El mito de las arritmias queda atrás
Uno de los temores más extendidos sobre el café es su relación con las arritmias cardíacas. Durante años, médicos recomendaron evitar la cafeína en pacientes con fibrilación auricular. Sin embargo, evidencia reciente ha cambiado esta postura.
Estudios difundidos por Healthline y respaldados por Harvard indican que el consumo moderado no incrementa la incidencia de arritmias. Incluso, algunos ensayos clínicos sugieren que podría reducir la recurrencia de fibrilación auricular hasta en un 39 %.
Por ello, la eliminación total del café solo se recomienda en personas que experimentan síntomas específicos tras su consumo.
El momento del consumo sí importa
No solo importa cuánto café se consume, sino también cuándo. Investigaciones recientes, como las desarrolladas por la Universidad de Tulane, indican que beber café por la mañana tiene beneficios adicionales.
Según estos estudios, quienes consumen café únicamente en las primeras horas del día presentan hasta un 31 % menos riesgo de mortalidad cardiovascular. En contraste, este beneficio desaparece cuando el consumo se extiende durante toda la jornada.
El tipo de café puede marcar la diferencia
Otro factor clave es la forma de preparación. El café filtrado, elaborado con papel, elimina compuestos como cafestol y kahweol, asociados al aumento del colesterol LDL.
Por el contrario, métodos como el espresso o la prensa francesa conservan estos compuestos, lo que podría impactar negativamente el perfil lipídico. Por esta razón, expertos recomiendan priorizar el café filtrado como opción más saludable.
Cuánto café es seguro consumir
Las recomendaciones de organismos como el NIH y la FDA establecen que hasta 400 miligramos de cafeína al día —equivalente a tres o cuatro tazas— es seguro para adultos sanos.
Superar esta cantidad puede generar efectos adversos como insomnio, ansiedad, taquicardia y aumento del riesgo en personas con enfermedades cardíacas previas.
En estos casos, se recomienda limitar el consumo a un máximo de tres tazas diarias.
Evitar azúcar y cremas potencia los beneficios
El café negro es la forma más saludable de consumir esta bebida. Gracias a su contenido de antioxidantes y polifenoles, contribuye a reducir la inflamación y mejorar la sensibilidad a la insulina.
Sin embargo, añadir grandes cantidades de azúcar o cremas saturadas puede anular estos beneficios y favorecer problemas metabólicos.
Por ello, los expertos sugieren consumir café solo o con pequeñas cantidades de leche descremada.
La evidencia científica actual confirma que el café y la salud cardiovascular tienen una relación positiva cuando el consumo es moderado, temprano y con métodos adecuados de preparación.
En consecuencia, el café deja de ser visto como un riesgo y se posiciona como un aliado en la prevención de enfermedades cardíacas, siempre que se eviten excesos y aditivos perjudiciales.
Con información de Infobae
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