La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide ingresó al Leica Hall of Fame 2026, un reconocimiento internacional que recibió el 8 de octubre en Wetzlar, Alemania, por más de cinco décadas dedicadas a retratar la vida cotidiana, las tradiciones y la identidad cultural de México.
A sus 84 años, Iturbide se convirtió en la primera mexicana en formar parte del Salón de la Fama de Leica y en la decimoquinta personalidad reconocida desde la creación del premio en 2011. Durante la ceremonia también se anunció que una de sus fotografías tomadas en Juchitán, Oaxaca, fue elegida imagen del año.
El homenaje reconoce una trayectoria que comenzó en la década de 1970 y que llevó los rostros, paisajes y costumbres de comunidades mexicanas a museos y galerías internacionales. Sus imágenes en blanco y negro muestran escenas de la vida diaria, pero también reflejan la relación de las personas con sus tradiciones, sus creencias y su entorno.
Una fotografía tomada en Oaxaca hace 40 años vuelve a destacar
Uno de los momentos centrales del reconocimiento fue la elección de Na’ Lupe Pan, una fotografía realizada por Iturbide en Juchitán, Oaxaca, en 1986, como Leica Picture of the Year 2026.
La imagen retrata a una mujer frente a un muro cuya composición geométrica forma parte de la escena. La sencillez del momento, las texturas y el contraste del blanco y negro son elementos característicos de la obra de la fotógrafa.
La fotografía pertenece a una serie que Iturbide desarrolló durante varios años en el Istmo de Tehuantepec, donde encontró historias que marcaron su carrera.
Cuatro décadas después de haber sido captada, Na’ Lupe Pan forma parte de una colección internacional de imágenes seleccionadas por Leica. La obra también estará disponible como impresión de edición limitada en las galerías de la marca.

Juchitán, el lugar que marcó la trayectoria de Graciela Iturbide
Entre finales de los años setenta y la década de los ochenta, Graciela Iturbide recorrió Juchitán para documentar las actividades de sus habitantes, particularmente de las mujeres zapotecas.
En sus fotografías aparecen comerciantes, familias, celebraciones, animales y escenas domésticas. El trabajo surgió de su convivencia con la comunidad y de una forma de observar que se alejaba de las imágenes tradicionales de los viajes turísticos.
De aquella etapa nació una de sus obras más conocidas: Nuestra Señora de las Iguanas, realizada en 1979. La fotografía muestra a una mujer que lleva iguanas vivas sobre la cabeza, como si formaran una corona.
La imagen alcanzó reconocimiento internacional y se convirtió en una referencia de la fotografía mexicana. Su fuerza está en el encuentro entre una actividad cotidiana del mercado y una composición visual que admite distintas interpretaciones.
Para Iturbide, Juchitán fue mucho más que el escenario de algunas fotografías famosas. Allí consolidó una manera de trabajar basada en la cercanía con las personas y la observación de sus costumbres.

¿Quién es Graciela Iturbide y cómo comenzó su carrera?
Graciela Iturbide nació el 16 de mayo de 1942 en Ciudad de México. Su primer interés profesional fue el cine, por lo que en 1969 ingresó al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante su formación conoció al fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, una de las figuras más importantes de la fotografía nacional. Entre 1970 y 1971 trabajó como su asistente y lo acompañó en recorridos que le permitieron conocer distintas regiones del país.
La experiencia influyó en su decisión de dedicarse a la fotografía. Con el paso del tiempo desarrolló un lenguaje propio, especialmente a través de imágenes en blanco y negro.
Su trabajo se extendió a comunidades indígenas, regiones desérticas, paisajes y ciudades. Las aves, las máscaras, los rituales y la relación entre la vida y la muerte aparecen constantemente en sus fotografías.
En 1975 presentó una exposición en Ciudad de México y un año después realizó otra en Nueva York. Desde entonces, su obra comenzó a circular por espacios culturales de distintos países.

¿Qué significa ingresar al Leica Hall of Fame?
El Leica Hall of Fame Award distingue a fotógrafos cuya trayectoria ha contribuido a transformar la manera de observar y documentar el mundo.
La empresa alemana instituyó el reconocimiento en 2011 y desde entonces ha incorporado a figuras como Steve McCurry, René Burri, Elliott Erwitt y Barbara Klemm.
La llegada de Iturbide al grupo representa un nuevo reconocimiento para la fotografía mexicana, particularmente para una autora que ha dedicado gran parte de su trabajo a documentar la riqueza cultural del país.
El premio está acompañado por una exposición en la Leica Gallery de Wetzlar, donde se presentan más de 50 fotografías pertenecientes a cinco series: Juchitán, México Clásicas, Pájaros, Desierto de Sonora y Viajes.
La muestra permanecerá abierta hasta enero de 2027 y permite recorrer diferentes etapas de su producción, desde sus fotografías en comunidades mexicanas hasta imágenes realizadas durante viajes por otros países de América Latina.

Los premios que han reconocido su obra en el mundo
Antes de ingresar al Salón de la Fama Leica, Graciela Iturbide ya había recibido importantes distinciones por su aportación a la fotografía.
En 2008 obtuvo el Premio Hasselblad, uno de los reconocimientos internacionales más conocidos dentro de esta disciplina.
En México recibió la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) en 2024, mientras que en 2025 fue distinguida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, otorgado en España.
Su obra también protagoniza durante 2026 una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, Estados Unidos. La exposición Graciela Iturbide: Between Two Worlds reúne más de 150 fotografías y puede visitarse hasta el 29 de noviembre.

Estos reconocimientos llegan después de más de medio siglo de trabajo, durante el cual sus fotografías han permitido conocer distintos aspectos de la vida y la cultura mexicana.
Con su ingreso al Leica Hall of Fame 2026, Iturbide suma un nuevo reconocimiento a una carrera construida a partir de las historias de personas comunes, mercados, comunidades y paisajes que encontró frente a su cámara.
Una mujer retratada en Juchitán hace 40 años vuelve así a ocupar un lugar destacado en la fotografía internacional, junto con la obra de una mexicana que hizo de la vida cotidiana su principal fuente de imágenes.
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