Una iniciativa presentada en la Cámara de Diputados busca que los nódulos polimetálicos queden expresamente protegidos en la Constitución y que no puedan entregarse concesiones para su explotación. El proyecto plantea modificar los artículos 27 y 28 para incorporar estos recursos al régimen que actualmente limita el aprovechamiento de minerales considerados estratégicos.
La propuesta fue presentada por la diputada de Morena María Magdalena Rosales Cruz, publicada en la Gaceta Parlamentaria el 8 de septiembre de 2026 y turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales. Su último trámite registrado es precisamente ese envío a comisión, por lo que el cambio constitucional todavía no ha sido aprobado.
Rosales Cruz relacionó la iniciativa con la política de minería submarina impulsada por Donald Trump y expresó que México debe resguardar los depósitos ubicados bajo su jurisdicción. En abril de 2025, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14285, que instruyó a su gobierno a acelerar la exploración y eventual recuperación comercial de minerales críticos del fondo oceánico. La orden contempla zonas estadounidenses y áreas situadas más allá de jurisdicciones nacionales, además de cooperación con países que decidan desarrollar recursos dentro de sus propias zonas económicas exclusivas.
Qué cambiaría en los artículos 27 y 28
El texto registrado en el Sistema de Información Legislativa propone establecer que, tratándose de minerales radiactivos, litio y nódulos polimetálicos, no se otorgarán concesiones. También busca incluir a los nódulos entre las áreas estratégicas cuyas funciones puede ejercer el Estado de manera exclusiva.
La Constitución ya establece que corresponde a la Nación el dominio directo de los recursos naturales de la plataforma continental y de los zócalos submarinos de las islas. La diferencia de la nueva iniciativa está en nombrar expresamente a los nódulos polimetálicos y colocarlos dentro de un régimen que impediría concesionarlos.
Esto distingue dos aspectos: México ya ejerce derechos sobre los recursos minerales de su plataforma continental, mientras que la iniciativa busca añadir una protección constitucional específica sobre estos depósitos submarinos.
Qué son los nódulos polimetálicos y por qué tienen valor
Los nódulos polimetálicos son formaciones minerales que se encuentran sobre las grandes llanuras del fondo oceánico, generalmente a profundidades de entre 3 mil y 6 mil metros. Contienen elementos como níquel, cobalto, cobre y manganeso, empleados en distintas cadenas industriales y tecnológicas.
Uno de los principales depósitos conocidos se localiza en la Zona Clarion-Clipperton, una región del Pacífico de alrededor de seis millones de kilómetros cuadrados. Estudios científicos citan una estimación superior a 21 mil millones de toneladas de nódulos en esa zona.
El interés internacional en estos minerales aumentó por su uso en manufactura, infraestructura, baterías, tecnologías energéticas y otros sectores estratégicos. La orden firmada por Trump identifica expresamente al níquel, cobalto, cobre y manganeso entre los recursos que Estados Unidos considera relevantes para sus cadenas de suministro, infraestructura y seguridad económica.

Estados Unidos acelera permisos para minería submarina
La política estadounidense no se ha quedado únicamente en la orden ejecutiva. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) modificó en enero de 2026 su regulación para agilizar la revisión de solicitudes de exploración y recuperación comercial de minerales del fondo marino.
Entre las solicitudes en trámite se encuentra la presentada por The Metals Company USA, que busca una licencia de exploración y un permiso de recuperación comercial. NOAA abrió en agosto de 2026 un periodo de consulta pública para esa solicitud. La agencia también registra expedientes de American Deep Sea Minerals, American Metal Resources y SeaX.
Sin embargo, los registros oficiales de NOAA todavía muestran como “N/A” los permisos existentes de recuperación comercial. Esto significa que existe un proceso para desarrollar minería de nódulos bajo la legislación estadounidense, pero no un permiso comercial ya expedido bajo ese régimen.

Los límites entre recursos mexicanos y fondo marino internacional
La Zona Clarion-Clipperton no puede tratarse en su totalidad como territorio mexicano. El derecho internacional distingue los espacios bajo jurisdicción de los países costeros del fondo marino ubicado más allá de las jurisdicciones nacionales.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que un Estado costero ejerce derechos soberanos sobre los recursos naturales de su plataforma continental y que ninguna otra parte puede explotarlos sin su consentimiento. En cambio, el fondo oceánico situado fuera de las jurisdicciones nacionales y sus recursos forman parte de lo que la Convención denomina patrimonio común de la humanidad.
La orden de Trump contempla precisamente dos vías distintas: acelerar permisos estadounidenses en áreas más allá de jurisdicciones nacionales y promover acuerdos con otros países para participar en proyectos desarrollados dentro de las zonas bajo jurisdicción de esos Estados. El documento no autoriza por sí mismo la explotación de recursos ubicados en la plataforma continental mexicana.
Revillagigedo ya protege parte del fondo marino mexicano
México cuenta además con protección ambiental para una parte de esta región. El Parque Nacional Revillagigedo incluye áreas marinas donde se encuentran recursos del fondo oceánico vinculados con la franja Clarion-Clipperton.
La Secretaría de Medio Ambiente ha señalado que esa protección comprende recursos como níquel, cobre, manganeso y cobalto y que dentro del parque no pueden expedirse asignaciones o concesiones para explotaciones mineras.
La iniciativa de Rosales Cruz tendría un alcance distinto: llevar la referencia a los nódulos polimetálicos directamente a la Constitución y extender la prohibición de concesiones mediante los artículos 27 y 28, independientemente de la protección ambiental específica que ya existe en Revillagigedo.
La extracción también tiene impactos documentados
La explotación a gran profundidad todavía enfrenta interrogantes ambientales. Un estudio publicado en 2026 en Nature Ecology & Evolution, basado en una prueba industrial realizada a 4 mil 280 metros de profundidad en el Pacífico, encontró una reducción de 37 por ciento en la densidad de macrofauna dentro de las huellas de extracción y una caída de 32 por ciento en la riqueza de especies en esas mismas zonas.
La prueba recuperó más de 3 mil toneladas de nódulos y permitió comparar las condiciones previas con las registradas después del paso de la maquinaria. El estudio documentó afectaciones directas en las áreas intervenidas, mientras que en las zonas alcanzadas únicamente por plumas de sedimento no encontró una reducción comparable en abundancia, aunque sí cambios en la composición de las comunidades.
El proyecto presentado en México coloca así en una misma discusión soberanía sobre recursos submarinos, minería de minerales críticos, política energética y protección ambiental. Su trámite continúa en la Cámara de Diputados, donde la Comisión de Puntos Constitucionales tiene registrada la iniciativa para dictamen.
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