La posibilidad de que México retome la extracción de gas natural no convencional mediante fracking quedó condicionada a una serie de requisitos técnicos, ambientales y sociales. El comité científico integrado por 54 especialistas, convocado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, estableció que cualquier proyecto deberá cumplir condiciones específicas antes de avanzar, tras casi tres meses de análisis sobre la viabilidad de los yacimientos.
El grupo de expertos, coordinado por Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, descartó de manera definitiva la fracturación hidráulica en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada entre Veracruz y Tamaulipas, por sus características sociales, ambientales y territoriales.
Asimismo, determinó que cualquier proyecto en otras regiones solo podrá analizarse si primero se comprueba la existencia de agua salada en formaciones profundas. En caso de no contar con ese recurso, la explotación no deberá realizarse.
“Primero si hay agua, segundo si hay gas”, explicó Sheinbaum durante su conferencia matutina al referirse a los criterios que seguirá su administración antes de autorizar proyectos de gas no convencional.
La mandataria añadió que será necesario identificar las zonas técnicamente viables y posteriormente realizar consultas con las comunidades que pudieran resultar afectadas.
Comité científico fija restricciones al fracking
Las conclusiones representan un cambio en la discusión sobre el fracking en México, una técnica que permaneció prácticamente detenida durante el sexenio anterior por sus posibles impactos ambientales.
Aunque el Gobierno federal busca reducir la dependencia del gas importado desde Estados Unidos, los especialistas señalaron que cualquier desarrollo deberá contar con estudios técnicos, vigilancia ambiental y participación ciudadana.
El comité identificó tres regiones con potencial de gas natural no convencional: Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla. Sin embargo, recomendó prohibir cualquier actividad en esta última por la presencia de comunidades indígenas y su alta densidad poblacional.
Ana Paulina Gómora, investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, informó que el potencial estimado de estos yacimientos alcanza 141.5 billones de pies cúbicos, aunque aclaró que todavía debe determinarse cuánto de ese volumen puede explotarse de manera comercial.
Agua salada y monitoreo ambiental, condiciones obligatorias
Los especialistas recomendaron que la extracción utilice únicamente agua salada de formaciones profundas o agua residual tratada, evitando el uso de agua dulce destinada al consumo humano, la agricultura o la ganadería.
José Antonio Hernández Espriú, investigador de la UNAM, explicó que este tipo de extracción requiere fracturar la roca mediante la inyección de fluidos, por lo que el origen del agua es un elemento clave para reducir el impacto ambiental.
Además, el comité propuso reciclar al menos 75 por ciento del agua utilizada, eliminar el uso de químicos altamente tóxicos e implementar un monitoreo científico independiente para verificar la protección de los acuíferos.
También recomendó realizar consultas previas, libres e informadas con la población de las zonas donde eventualmente se planteen proyectos, además de impulsar energías renovables, incrementar la producción de gas convencional y eliminar la quema de gas asociado al petróleo.
Sheinbaum apuesta por nuevas tecnologías
La presidenta aseguró que las nuevas tecnologías permiten replantear la discusión sobre el gas no convencional sin repetir prácticas del pasado.
“Muchas veces nosotros nos opusimos al gas no convencional. ¿Qué cambia? Las nuevas tecnologías?”, señaló, al recordar que anteriormente “se usaban químicos muy dañinos, se usaba agua dulce y no se reciclaba nada”.
Sheinbaum subrayó que el objetivo es fortalecer la soberanía energética con los menores impactos ambientales posibles.
“Ya consumimos gas no convencional. El 70 por ciento del gas que se consume en México, 70 por ciento de la luz que hoy nos ilumina en este cuarto, viene de gas no convencional, solo que no de México, sino de Estados Unidos”, afirmó.
Finalmente, reiteró que si los estudios exploratorios no encuentran suficiente agua salada, no se autorizará la explotación de gas no convencional.
“Si no hay agua salada, se cierra la posibilidad de cualquier explotación de gas no convencional”, concluyó.