Las gasolineras extranjeras han reducido de forma significativa su presencia en México en los últimos años, en medio de un entorno regulatorio restrictivo, controles de precios y un fortalecimiento del papel de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el mercado nacional.
Marcas como Total, Gulf, BP, Shell, Repsol y Chevron han cerrado estaciones, frenado inversiones o salido casi por completo del país, de acuerdo con datos de la consultora PetroIntelligence, con base en estadísticas de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
Gulf, Shell y BP frenan expansión en México
Uno de los casos más emblemáticos es el de Gulf, que en 2016 anunció inversiones por hasta 400 millones de dólares para desarrollar terminales de almacenamiento y abrir hasta 2 mil estaciones de servicio en tres años. Sin embargo, la marca redujo drásticamente su presencia en el país.
Situaciones similares enfrentaron Shell, BP, Chevron y Repsol, mientras que la francesa TotalEnergies prácticamente abandonó el mercado mexicano.



Acusan violaciones al T-MEC y presión a favor de Pemex
En noviembre pasado, durante consultas previas a la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la industria petrolera y gasífera estadounidense acusó al gobierno de México de violar el acuerdo comercial y urgió a la administración de Donald Trump a incorporar un Mecanismo de Respuesta Rápida para frenar la discriminación en favor de Pemex.
Empresas como ExxonMobil, Chevron y Shell advirtieron que sus inversiones —desde producción de petróleo y gas natural hasta venta minorista de combustibles— “están en peligro”, lo que las llevó a considerar su salida del país.

Permisos frenados y dependencia forzada de Pemex
La especialista en energía Susana Cazorla explicó que la apertura del mercado gasolinero en 2015 buscaba que las estaciones no dependieran exclusivamente de Pemex, sino que pudieran importar combustible bajo mejores condiciones comerciales.
Las grandes marcas intentaron desarrollar infraestructura propia de almacenamiento e importación, recurriendo a Pemex solo como complemento. Sin embargo, afirmó que en 2018 se detuvieron de forma ilegal permisos clave, lo que frenó sus planes de expansión.

Precios controlados, huachicol y caída de márgenes
De acuerdo con PetroIntelligence, en 2022 Pemex alcanzó su menor número de estaciones con su marca, pero desde entonces ha comenzado a recuperar franquicias.
“Hubo una batalla directa e ilegal para obligar a estaciones y comercializadores a comprar a Pemex, pese a que no tiene capacidad suficiente para abastecer el mercado”, señaló Cazorla.
A ello se sumaron precios controlados, reducción de márgenes operativos y el impacto del huachicol fiscal, lo que ha complicado la operación de estaciones de servicio.
El panorama se agrava con la legislación que define a Pemex como empresa pública del Estado, al establecer que sus actividades no son consideradas monopólicas, incluido el mercado gasolinero, lo que reduce aún más la competencia privada.

Con información de Bi Noticias
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