La Selección de Noruega y sus aficionados han robado los reflectores fuera de la cancha en el Mundial 2026 gracias a la peculiar celebración conocida como ‘Viking Row’ o Remada Vikinga. Tras el triunfo ante Senegal, miles de seguidores y los propios jugadores se sentaron hombro con hombro para simular que remaban en un antiguo barco vikingo, reforzando su identidad cultural.
El origen del ‘Viking Row’
La tradición comenzó en los partidos de preparación rumbo al Mundial, pero explotó en el debut contra Irak. Desde entonces, las imágenes de aficionados remando al unísono se han viralizado en estadios, estaciones de tren, escaleras eléctricas e incluso en el metro de Nueva York.
El impacto ha sido tan grande que el Parlamento de Noruega interrumpió una sesión para realizar la coreografía como muestra de apoyo a la selección, un gesto pocas veces visto en la política del país.
Orgullo cultural y futbolístico
El festejo es un homenaje a la herencia histórica de Noruega, imitando el movimiento de los remeros que impulsaban los legendarios drakkars entre los siglos VIII y XI. Antes de viajar al Mundial, los jugadores protagonizaron una sesión fotográfica vestidos como guerreros vikingos, reforzando el vínculo entre el equipo y uno de los símbolos más importantes de su cultura.
Haaland y Odegaard, líderes de la generación
Con figuras como Erling Haaland y Martin Odegaard, la selección noruega ha abrazado esta identidad y la ha convertido en un sello distintivo del torneo. El ‘Viking Row’ ya no es solo una celebración: es una declaración de orgullo nacional y un símbolo que trasciende el futbol.















