El número de muertos por el colapso de una mina artesanal de oro en República Centroafricana superó el centenar, mientras continúan las labores para recuperar cuerpos y localizar a personas que siguen desaparecidas o atrapadas bajo los escombros. El desastre ocurrió el martes 18 de agosto en Zamboye, una localidad occidental situada cerca de la frontera con Camerún.
La emergencia seguía activa este jueves. Voluntarios de la Cruz Roja informaron que más de 10 cuerpos adicionales fueron recuperados durante la mañana del 20 de agosto, por lo que el balance todavía es provisional y podría aumentar conforme avancen las operaciones en el yacimiento.
Rescatistas siguen encontrando cuerpos en la mina de Zamboye
La mina se localiza en la prefectura de Nana-Mambéré, próxima a Camerún, y era explotada mediante métodos artesanales y de baja tecnología. Cuando ocurrió el derrumbe, numerosos trabajadores se encontraban dentro de excavaciones y túneles del complejo aurífero.
Equipos locales, voluntarios y trabajadores de la propia mina participan en las tareas de búsqueda. Sin embargo, quienes se encuentran en el lugar han advertido que faltan maquinaria, especialistas y equipo adecuado para responder a una tragedia de esta magnitud. Las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
Además de las víctimas mortales, varios sobrevivientes resultaron gravemente heridos y todavía se desconoce con precisión cuántas personas permanecen sepultadas. Entre los fallecidos hay trabajadores procedentes de países vecinos; autoridades locales reportaron al menos cuatro cameruneses y dos ciudadanos de Chad.
¿Qué provocó el colapso de la mina de oro?
La Fiscalía de la subprefectura de Baboua indicó que varios túneles subterráneos colapsaron y provocaron un deslizamiento de tierra, aunque las causas específicas siguen bajo investigación. Las autoridades buscan determinar también quiénes operaban el yacimiento y si existen responsabilidades penales relacionadas con las condiciones de explotación.
Información difundida por el Ministerio de Minas de Camerún sitúa el accidente del lado centroafricano de Zamboye, en una zona de pendientes pronunciadas y mayor riesgo de deslizamientos, especialmente durante la temporada de lluvias. La dependencia recordó que este tipo de actividad requiere medidas de seguridad que no siempre se cumplen en las explotaciones artesanales.
El ministro de Minas y Geología de República Centroafricana, Rufin Benam Beltoungou, expresó condolencias a las familias y volvió a advertir sobre los peligros que representan las prácticas mineras realizadas sin las protecciones necesarias.
La minería artesanal emplea a miles pese a los riesgos
Los derrumbes en explotaciones artesanales son recurrentes en República Centroafricana. Miles de personas dependen de la minería de pequeña escala para obtener ingresos, pero muchas excavaciones se realizan manualmente, con pozos profundos y sin estructuras adecuadas para contener movimientos del terreno.
La falta de refuerzos convierte los túneles en estructuras vulnerables: cualquier desplazamiento del suelo puede provocar un colapso repentino y sepultar a los trabajadores en cuestión de segundos. El accidente de Zamboye vuelve a poner bajo presión las condiciones de seguridad y el grado de supervisión de la minería artesanal en el país.
El caso también ocurre en una zona que ya había llamado la atención internacional. Un informe del Panel de Expertos de Naciones Unidas documentó en 2025 explotación y tráfico ilícitos de oro en el área de Zamboye, además de participación de integrantes del grupo armado 3R en la protección de algunas actividades mineras durante meses anteriores. Ese antecedente no establece que dichas operaciones estén relacionadas directamente con la mina que colapsó en agosto de 2026.

La cifra de muertos sigue siendo provisional
Los primeros reportes posteriores al derrumbe hablaban de varias decenas de fallecidos. Conforme los equipos lograron recuperar más cuerpos, autoridades locales y voluntarios elevaron el balance a más de 100 víctimas mortales.
La Fiscalía abrió una investigación para identificar a las víctimas, establecer las causas del colapso y determinar quién tenía responsabilidad sobre la operación del sitio. Al mismo tiempo, Camerún desplegó personal en la frontera y ofreció recibir a heridos que necesiten atención médica.
Mientras continúe la recuperación de cuerpos y permanezca sin determinar el número de trabajadores que quedaron bajo tierra, el saldo definitivo de la tragedia de Zamboye seguirá abierto.
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