La tensión en Medio Oriente alcanzó uno de sus puntos más críticos tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, con explosiones registradas en la capital, Teherán, y en otras ciudades estratégicas. La ofensiva provocó una inmediata respuesta iraní con el lanzamiento de misiles balísticos y drones contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en la región, ampliando el conflicto a varios países vecinos del Golfo Pérsico.

Bombardeos en Teherán: objetivos estratégicos y sedes gubernamentales
De acuerdo con reportes internacionales, las explosiones se concentraron en el distrito gubernamental de Teherán, donde se ubican instalaciones de alta seguridad, incluida la oficina del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Columnas de humo se elevaron cerca del complejo presidencial y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Autoridades israelíes confirmaron la operación y declararon estado de emergencia en su territorio ante la posibilidad de represalias.
La agencia estatal iraní Fars reportó impactos en ciudades como Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah. Además, autoridades iraníes denunciaron ataques contra instalaciones civiles, incluida una escuela primaria de niñas en Minab, hecho que generó fuerte condena interna y aumentó la presión internacional.
Donald Trump confirma campaña militar contra Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en un mensaje difundido en redes sociales que su gobierno inició una campaña militar con el objetivo de “eliminar amenazas inminentes del régimen iraní”.
Durante semanas, Trump había advertido que actuaría si Teherán no frenaba su programa nuclear iraní. Las negociaciones más recientes, celebradas con mediación internacional en Suiza, concluyeron sin acuerdos sustanciales, lo que —según fuentes estadounidenses— abrió la puerta a la ofensiva militar.
Funcionarios del Pentágono señalaron que la operación incluyó participación de la Fuerza Aérea, la Armada, el Cuerpo de Marines y unidades estratégicas en la región. Analistas consideran que se trata de uno de los mayores despliegues estadounidenses en Medio Oriente en las últimas décadas.
Benjamín Netanyahu respalda la ofensiva y habla de “amenaza existencial”
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció el respaldo estadounidense y calificó la acción como una operación necesaria para eliminar una “amenaza existencial” contra Israel.
Según un oficial militar israelí, varios altos mandos iraníes habrían sido “eliminados” durante ataques simultáneos en tres puntos donde se reunían figuras del gobierno. No obstante, medios iraníes desmintieron la muerte del presidente Masoud Pezeshkian y del general Amir Hatami.
Israel aseguró que sus fuerzas actuaron para degradar las capacidades militares iraníes y garantizar libertad de operación aérea en el espacio iraní.
Irán responde con misiles y drones en toda la región
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció el inicio de una “respuesta aplastante”, lanzando oleadas de misiles balísticos y drones hacia Israel y objetivos estadounidenses.
Explosiones fueron reportadas en Israel, Qatar, Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. En Qatar, la base aérea Al Udeid —sede del Comando Central de EE.UU.— activó sistemas de defensa antimisiles. En Bahréin y Kuwait también se interceptaron proyectiles dirigidos contra instalaciones con presencia militar estadounidense.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que los ataques constituyen un acto de “autodefensa” y aseguró que Teherán está dispuesto a negociar si cesan las agresiones.
Víctimas civiles y denuncias por ataque a escuela
La agencia oficial IRNA informó que una escuela primaria de niñas fue alcanzada por tres misiles, con un saldo inicial de al menos 53 muertos y más de 60 heridos. Las cifras no han podido ser verificadas de manera independiente debido a restricciones informativas dentro del país.
La Media Luna Roja iraní señaló que más de 20 provincias resultaron afectadas por los bombardeos y que continúan las labores de rescate entre los escombros. Las imágenes difundidas muestran edificios dañados, columnas de humo y equipos de emergencia trabajando sin descanso.
Europa llama a desescalar el conflicto
El primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que aviones del Reino Unido participan en operaciones defensivas regionales para proteger intereses aliados.
El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU y advirtió que la escalada podría tener “graves consecuencias” para la paz internacional.
En una declaración conjunta, Francia, Alemania y Reino Unido condenaron los ataques iraníes contra países vecinos y reiteraron su llamado a retomar negociaciones diplomáticas para evitar una guerra regional de gran escala.
Bases estadounidenses en alerta máxima
Actualmente, entre 30 mil y 40 mil tropas estadounidenses permanecen desplegadas en al menos 13 bases militares en Medio Oriente. Parte de ese contingente se concentra en Qatar y Bahréin.

En días recientes, Washington habría trasladado personal fuera de zonas consideradas de alto riesgo. Imágenes satelitales muestran pistas parcialmente vacías en bases estratégicas, así como el retiro preventivo de embarcaciones de la Quinta Flota.
La posibilidad de bajas estadounidenses es uno de los factores que más preocupa a la Casa Blanca, dado el bajo respaldo de la opinión pública a conflictos prolongados en el extranjero.
¿Qué sigue en el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán?
La actual escalada se produce en medio de negociaciones intermitentes sobre el programa nuclear iraní. Washington exige que Teherán abandone el enriquecimiento de uranio, limite su programa de misiles balísticos y reduzca su influencia en la región.
Irán sostiene que su programa tiene fines pacíficos y acusa a Estados Unidos e Israel de sabotear deliberadamente cualquier avance diplomático. Mientras tanto, los intercambios de ataques han ampliado el conflicto a varios países del Golfo.
Con bombardeos en Teherán, respuesta iraní con misiles y creciente presión internacional, el escenario apunta a una fase de alta volatilidad. La comunidad internacional insiste en una solución negociada, pero la intensidad de los enfrentamientos sugiere que la crisis podría prolongarse y redefinir el equilibrio geopolítico en Medio Oriente.

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