El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conmemoró este martes 3 de febrero el 178 aniversario de la guerra entre México y Estados Unidos (1846-1848), conflicto que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano, a través de un mensaje oficial difundido por la Casa Blanca, hecho inédito en la política estadounidense reciente.
En el comunicado, Trump calificó el desenlace del conflicto como una “victoria legendaria”, al señalar que permitió asegurar el suroeste de Estados Unidos y reafirmar su soberanía. Tradicionalmente, el gobierno estadounidense no solía conmemorar esta fecha, por lo que el pronunciamiento generó reacciones tanto en el ámbito político como diplomático.
Recuerdo de batallas y la toma de la capital mexicana
El mandatario recordó las victorias militares en California y Nuevo México, territorios que entonces pertenecían a México. Asimismo, destacó la captura de la Ciudad de México en septiembre de 1847, a la que describió como un acto “heroico” que consolidó el triunfo estadounidense.
Trump afirmó que estos hechos históricos marcaron un punto decisivo para el fortalecimiento territorial de su país.
De acuerdo con el mensaje presidencial, la victoria militar allanó el camino para el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, mediante el cual México cedió aproximadamente el 55 por ciento de su territorio previo a la guerra.
Este episodio representa uno de los momentos más sensibles en la relación histórica entre ambas naciones.
Discurso histórico vinculado a la política actual
Trump aseguró que, inspirado por aquella victoria, ha intensificado sus acciones para defender la frontera sur frente a lo que denominó una “invasión de inmigrantes ilegales”, además de combatir el tráfico de drogas.
Estas declaraciones ocurren en un contexto en el que el mandatario ha sugerido la posibilidad de acciones contra el narcotráfico dentro de territorio mexicano, postura rechazada por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
En el mismo comunicado, Trump presumió acuerdos comerciales históricos con El Salvador, Argentina, Ecuador y Guatemala, así como acciones para impedir que China controle el Canal de Panamá. Además, vinculó su estrategia con la Doctrina Monroe, que promueve la influencia estadounidense en el continente americano.
Relación con México, eje de su agenda
Las relaciones con México se mantienen como un eje central de su política exterior, marcada por deportaciones masivas, mayor control fronterizo, amenazas arancelarias y una narrativa de presión.
Por su parte, Claudia Sheinbaum ha sostenido una postura pragmática y negociadora, insistiendo en una relación de cooperación sin subordinación.
Con información de El Financiero
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