Mientras en Gaza la población lucha por sobrevivir entre los escombros y la escasez de alimentos tras años de bombardeos israelíes, la Administración de Donald Trump presentó en el Foro Económico Mundial de Davos su "plan maestro" para reconstruir la que han llamado la “Nueva Gaza”.

El proyecto fue expuesto por Jared Kushner, principal asesor para Oriente Medio de la Casa Blanca y yerno de Trump, quien calificó la propuesta como una oportunidad realista para reconstruir la franja costera, aunque subrayó que no existe plan B para una reconstrucción integral.
Las imágenes compartidas por Kushner muestran una Gaza futurista con torres residenciales, hoteles frente al mar, un gran puerto mediterráneo y un aeropuerto en la frontera con Egipto, evocando ciudades como Dubái o Miami.



Un proyecto condicionado al desarme de Hamás y control israelí
El plan de reconstrucción de Gaza incluye importantes condicionamientos: la intervención dependería del desarme completo de Hamás y del control efectivo del territorio por parte del ejército de Israel. Esto significa que las primeras fases se concentrarían en el sur de la franja, actualmente bajo control militar israelí, donde vive poca población civil.
Además, no se han aclarado aspectos clave como la ubicación temporal de los desplazados, la compensación por viviendas destruidas, ni los derechos de propiedad sobre los terrenos destinados a nuevos desarrollos urbanos.


Falta de concreción financiera y de apoyo internacional
A pesar de presentarse como un proyecto atractivo para el capital privado, la Administración Trump no ha detallado quiénes serían los inversores ni cómo se financiaría la reconstrucción de la franja devastada. Kushner solo mencionó que próximamente se celebrará en Washington una conferencia para anunciar aportaciones privadas.
El plan enfatiza rascacielos, hoteles y puertos, pero omite soluciones inmediatas para las necesidades básicas de los habitantes de Gaza.
La realidad en Gaza: supervivencia entre ruinas
Mientras tanto, en Gaza, la vida continúa siendo una lucha por la supervivencia. En barrios como Al Mawasi, familias buscan materiales para calentarse y sobreviven con escasos alimentos. Sanaa Salah, madre de seis hijos, relató: “La vida es muy dura. Ni siquiera podemos tomar una taza de té”.
A pesar de un alto el fuego anunciado en octubre, los bombardeos israelíes continúan cobrando vidas, incluidos civiles y periodistas. Los campamentos de desplazados albergan a cientos de miles de personas en tiendas de campaña o edificios semiderruidos, con acceso limitado a alimentos y asistencia humanitaria.
Según Naciones Unidas, solo una parte de los campamentos recibe ayuda regular, y más de un millón y medio de personas continúan enfrentando inseguridad alimentaria.

Con información de Huff Spot
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