Un total de 87 estudiantes de Santa Elena, en San Miguel Totolapan, Guerrero, deben cruzar un río para llegar a la escuela, caminando entre el agua, montados en mulas o sobre los hombros de sus padres. El trayecto se repite dos veces al día y, durante la temporada de lluvias, el aumento de la corriente puede dejarlos hasta dos meses sin clases.
El problema afecta a 46 alumnos de primaria, 23 de secundaria y 18 de preescolar. Sus familias llevan años solicitando la construcción de un puente que permita atravesar el cauce sin exponerse a la corriente, pero la obra sigue sin concretarse.
La situación se agravó el 10 de octubre de 2026, cuando las lluvias asociadas al huracán Simón provocaron el colapso de un puente provisional, dejando incomunicadas a aproximadamente 350 familias durante tres días.
Niños cruzan el río con uniformes y mochilas mojadas
Para los estudiantes de Santa Elena, el camino a clases implica atravesar un río que divide a la comunidad. Los más pequeños necesitan que sus padres los carguen, mientras otros pasan caminando o montados en animales.
El profesor Hugo Alberto Arroyo Soriano, de la primaria Hermenegildo Galeana, explicó que muchos menores llegan a las aulas con uniformes, cuadernos y mochilas mojadas. Algunos resbalan durante el trayecto y otros dejan caer sus útiles escolares al agua.
En videos difundidos por los habitantes se observa a niños y adolescentes que atraviesan el cauce con sus pertenencias, mientras adultos los acompañan para ayudarlos a llegar al otro lado.
El problema empeora cuando aumentan las lluvias. El docente relató que la corriente puede impedir incluso el paso de los padres, lo que obliga a interrumpir la asistencia escolar.
“Cuando el río crece mucho ni los padres pueden pasar”.
De acuerdo con Arroyo Soriano, los alumnos pueden perder hasta dos meses de clases cuando el río alcanza niveles que dificultan el cruce.
Huracán Simón destruyó puente provisional y aisló a 350 familias
La falta de una estructura permanente también afecta al resto de los habitantes.
Cada año, los pobladores construyen puentes provisionales de madera, pero las crecidas del río pueden destruirlos. Eso ocurrió el 10 de octubre, cuando las lluvias relacionadas con el huracán Simón derribaron el paso improvisado que comunicaba a Santa Elena.
El colapso dejó a unas 350 familias incomunicadas durante tres días y dificultó el suministro de productos básicos.
Ante esa situación, padres de familia, docentes y vecinos improvisaron una tirolesa con cuerdas para transportar alimentos sobre la corriente. Algunos habitantes también cruzaron a pie para llevar víveres a sus familiares.
El incidente mostró que la ausencia de un puente no solo afecta la educación, sino también el traslado de personas y el abastecimiento de la comunidad.
Habitantes de Guerrero llevan 13 años solicitando un puente
El profesor Hugo Alberto Arroyo Soriano, quien lleva 13 años trabajando en Santa Elena, aseguró que durante ese periodo ha presentado solicitudes a autoridades municipales, estatales y federales para conseguir la construcción del puente.
Junto con el comisario municipal Agustín Olais Varona, difundió videos dirigidos a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Evelyn Salgado, en los que solicita una solución para el paso de estudiantes y familias.
Los habitantes consideran necesaria una estructura permanente para peatones y vehículos, ya que los pasos improvisados no resisten las crecidas.
Mientras continúan las solicitudes, 87 alumnos deben seguir cruzando el río para estudiar, y las familias de Santa Elena dependen de las condiciones del cauce para trasladarse y recibir suministros.
*OCR


