José Guadalupe Fuentes Ochoa, Baby Face, murió este viernes 25 de septiembre a los 79 años, después de una carrera que lo llevó de Colima a los grandes escenarios de la lucha libre mexicana y también a Japón. El fallecimiento de “El Cañonero de Colima” fue dado a conocer por integrantes del gremio; hasta ahora no se ha informado oficialmente la causa de su muerte.
Su historia atravesó varias épocas del pancracio. Debutó profesionalmente en 1970 en Mazatlán, comenzó como Bombero Fuentes y años después adoptó el personaje que lo acompañaría durante el resto de su trayectoria. Los registros especializados lo identifican como Babe Face, aunque en México se popularizó también la escritura Baby Face.
El luchador nacido en Colima encontró en el cuadrilátero una forma de ganarse la vida. Años después contó que había crecido con carencias económicas y que comenzó a luchar por necesidad. El oficio terminó convirtiéndolo en uno de los rudos reconocibles de su generación. 
Baby Face, campeón y rudo de los Independientes
Baby Face estuvo ligado a la Universal Wrestling Association (UWA) desde sus primeros años y desarrolló buena parte de su carrera dentro del circuito de los Independientes. El Toreo de Cuatro Caminos se convirtió en uno de los escenarios asociados a aquella etapa.
Uno de sus mayores logros llegó con el Campeonato Nacional de Peso Semicompleto. Ese título quedó entre las credenciales principales de un luchador que hizo del estilo rudo su identidad y protagonizó numerosas luchas de apuestas.
También formó parte de una generación en la que coincidió con nombres como Canek, Perro Aguayo, Scorpio y Huracán Ramírez. Su trayectoria se extendió durante décadas y todavía registró luchas de apuestas en los años noventa frente a figuras como El Dandy y Latin Lover.
De México a Japón: la otra parte de su trayectoria
La carrera de Baby Face no quedó limitada a las arenas mexicanas. Japón se convirtió en un destino recurrente y terminó influyendo incluso en la vida que construyó fuera del ring.
Una fotografía conservada en registros especializados documenta a Baby Face enfrentando a Satoru Sayama en 1980, evidencia de su paso por el circuito japonés en una época de fuerte intercambio entre luchadores mexicanos y japoneses. 
Aquellos viajes terminaron teniendo una consecuencia inesperada. Mientras se acercaba el momento de dejar la lucha, Fuentes Ochoa comenzó a preocuparse por cómo mantendría a su familia. Durante sus estancias en Japón tomó clases de cocina en sus días libres y posteriormente trasladó ese aprendizaje a México. Los Angeles Times
Del cuadrilátero a los Arroces del Baby Face
La segunda vida de “El Cañonero de Colima” quedó a unos pasos de otro ring. Después de aprender cocina durante sus viajes, abrió Arroces del Baby Face, negocio instalado cerca de la Arena México, en la colonia Doctores de la Ciudad de México.
El retiro tampoco borró las huellas de décadas de lucha. En 2020, Fuentes Ochoa contó que había pasado por cirugías para reemplazar una rodilla y ambas caderas debido al desgaste físico acumulado en el cuadrilátero. Para entonces seguía atendiendo su negocio y conservaba el vínculo con aficionados que llegaban a reconocerlo. 
Baby Face había pasado de luchar para ganarse la vida a recorrer arenas mexicanas, competir en Japón y convertirse en campeón. Después cambió las funciones y los viajes por los fogones, pero permaneció cerca de la Arena México y del ambiente que había marcado buena parte de su vida.
Su muerte, confirmada este 25 de septiembre de 2026, cierra una trayectoria iniciada más de cinco décadas atrás. El personaje quedó ligado al bando rudo; José Guadalupe Fuentes Ochoa, además, dejó una historia que continuó mucho después de bajar del ring.
*ARD









