Este fin de semana, un veterano de Vietnam y una activista presentaron una demanda en Washington D.C. para frenar la cartelera de UFC que el presidente Donald Trump planea realizar en la Casa Blanca el próximo 14 de junio, en el marco de su cumpleaños y de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La querella, respaldada por la asociación Public Integrity Project, sostiene que el evento viola la ley federal al usar recursos públicos para que un promotor deportivo obtenga ganancias privadas.

Argumentos de los demandantes
Los demandantes, Paul Romano, sargento retirado de Vietnam, y la activista Susan Douglas, aseguran que buscan preservar los espacios monumentales de Washington.
Entre los puntos señalados en la demanda destacan:
- Trump habría comprado 50,000 dólares en acciones de la compañía que maneja UFC.
- La promotora estaría vendiendo paquetes VIP por 1.5 millones de dólares para asistir al evento.
- La estructura metálica instalada en la Casa Blanca para los combates viola regulaciones del Servicio Nacional de Parques (NPS) y podría generar 700,000 dólares en reparaciones al jardín.
Brendan Ballou, fundador de Public Integrity Project, declaró: “Este es un esquema profundamente corrupto para enriquecer al presidente y sus amigos. Si se permite que esta lucha proceda, será solo el inicio, y nuestros monumentos nacionales se convertirán en oportunidades de marca para los ricos.”
UFC y la relación de Trump con los deportes de combate
El presidente adelantó desde octubre pasado que realizaría un evento de artes marciales mixtas en la Casa Blanca. La iniciativa cuenta con el respaldo de Dana White, director de UFC.
Trump tiene una larga relación con los deportes de combate:
- Promovió combates de boxeo en Nueva York en las décadas de los 80 y 90.
- Mantuvo vínculos con la WWE, siendo incluido en su Salón de la Fama en 2013.















